Qué nos deja la independencia, 200 años después

Por: Pedro Borjas Paredes

¿Habrá realmente algo que conmemorar 200 años después de una independencia que solo ha beneficiado a unos cuántos y nos deja como país del tercer mundo, donde la mayoría de su población sigue aún oprimida por sus grandes necesidades y sumida en la pobreza?

Y no es que minimice la gesta emancipadora, el esfuerzo, sacrificio, lucha y muerte de miles de patriotas que ofrendaron sus vidas en campos de batalla donde dejaron todo luchando por el cambio del orden social y un mejor futuro.

A estas alturas, 200 años después, cuánto de cierto tiene eso de que ‘el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro’. Nuestro país tiene ingentes recursos que deberían servir para que exista justicia social, verdadera democracia y calidad de vida para la población de menores recursos.

En cambio, vemos que los asentamientos humanos de la periferia de las ciudades y los pueblos rurales del ande y la selva siguen sin tener sistemas de agua potable, luz eléctrica y demás servicios esenciales; y lo que es peor, con padres y madres pensando qué harán cada día para llenar la olla.

200 años después vemos que grandes empresas han arrasado con nuestras riquezas ante un Estado y autoridades complacientes que solo saben dar facilidades a las transnacionales –no se sabe por qué motivos, aunque muchos se lo imaginan- y no apoyan como debería ser a los pequeños y medianos empresarios.

La tiranía española que reinaba hasta 1821 solo ha cambiado de rostro. Allí están las grandes transnacionales que todos conocen, ibéricas o del país vecino, por ejemplo, con una nueva forma de dominio sobre la población.

No nos engañemos. Cuando tengamos buenos servicios de salud pública y educativos, carreteras que no sean un peligro latente, las brechas sociales se reduzcan y el pan de nuestro de cada día sea nuestro, entonces podremos celebrar con justa razón.

¿Será utopía soñar eso?, no lo creo, solo falta que sepamos elegir o que tengamos la suerte de contar con buenos políticos y autoridades que antes que buscar el lucro y acomodo trabajen para cambiar esta realidad.

Cinco expresidentes y miles de autoridades y funcionarios públicos involucrados en actos de corrupción no es poca cosa. Eso es lo que nos ha llevado a donde estamos después de 200 años de independencia. Nuestra realidad sigue siendo casi la misma.

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