Pintor retrata simbiosis de magia nativa en la amazonia peruana

 Por: Amaro Rodríguez S.

Entre los numerosos lienzos y cuadros producidos por un pintor de la ciudad de Iquitos, que  los exhibe para su venta en el Malecón Tarapacá de la capital de la amazonia peruana, retrata la simbiosis que se da entre una mujer nativa, quien tiene suficiente leche para amantar a su robusto niño y dar algo mas a un pequeño mamífero, que habría perdido a su madre al haber sido sacrificada por algún mitayo que sale de caza.

La nativa posó ante el pintor para dejar retratado una escena que se da, para que pequeños animales no mueran de hambre y cuando ya adultos posiblemente sean sacrificados y sirvan de alimento a la población nativa o de las ciudades donde la carne de monte es muy agradable para los paladares, además reporta dinero a los mitayeros para comprar otros ´productos alimenticios.

Este retrato es una pequeñísima muestra de lo grandioso de parte de la magia de la selva amazónica, donde en la práctica mediante la ayuda recíproca se da en  muchas ocasiones y la población nativa valora la conservación de las especies nativas, que sirven para su alimentación y algunos productos se extendieron a las poblaciones urbanas donde se consume muchos especies de la fauna, como la inmensa variedad de peces, lagarto, motelos, grandes hormigas siky zapa, gusanos suri, ratas de monte entre otras especies, además los sabrosos majás y sajinos.

La magia de la selva con sus exóticas frutas cautiva tanto a lugareños como a los visitantes quienes al retorno a sus lares de origen nunca olvidan la hospitalidad, la alegría que emana de sus habitantes, como su demostrado patriotismo hasta hace unos 60 años,  pese a ocupar el 50% del territorio nacional, sus habitantes tan solo eran un 5% de la población peruana, pero fueron los responsables de mantener la soberanía nacional en fronteras con cuatro países.

Hermoso es disfrutar de las aguas del caudaloso Amazonas, bañarse en Pampa Chica del rió Nanay, en el rio Huallaga, en el río Mayo, en el río Satipo donde disfruté de sus aguas para combatir el inmenso calor tropical. Mientras esto ocurre actualmente, los nativos, auténticos dueños de su habitad, siguen siendo acosados para arrebatarles los pocos territorios que les quedan y depredar sus riquezas naturales. 

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