VARGAS LLOSA Y KEIKO FUJIMORI

Por: Gustavo Benites Jara, docente universitario

Cegado por una visión fundamentalista de la realidad peruana, Vargas Llosa, ha coronado su larga vida política con una traición más al pueblo: su llamado a votar por Keiko Fujimori. No puede ver el celebrado novelista la terrible irresponsabilidad de su opinión a favor de la procesada hija del delincuente Alberto Fujimori.

No quiere ver que la Fiscalía ha pedido 30 años de prisión para la candidata naranja, por pertenecer y dirigir una organización criminal. Su odio de clase le hace perder un mínimo de objetividad, olvidando todo lo que dijo durante décadas del fujimorismo y su condena sin apelaciones al delincuente nisei.

Despreciable papel el de Vargas Llosa: su anacrónico neoliberalismo, su discurso repetitivo contra al socialismo en general, le hace olvidar que el propio Banco Mundial (Informe anual de 1991) hace más de 30 años recomendó combinar mercado y Estado, visto el fracaso del mercado salvaje, en la búsqueda de una alternativa, al menos paliativa, para los pobres del mundo, hundidos a causa del capitalismo depredador.

Vargas Llosa se ha convertido en un recitador ahistórico y metafísico de fórmulas dichas por lo más rancio del neoliberalismo como Ludwig Von Mises, Friedrich Hayek, Milton Friedman, Francis Fukuyama y otros corifeos menores del antihumanista sistema neoliberal, cuyo fracaso más evidente en América Latina ha sido en Chile, donde el pueblo masivamente optó por el cambio de la constitución de aquel país.

Por lo menos una lección nos da Vargas Llosa: no se anda por las ramas, analizando sutiles realidades; más bien dice su palabra sin eufemismos, directamente; no como ciertos sectores de la izquierda peruana que al amparo de algunas legítimas disquisiciones demoran su contundente apoyo al maestro Pedro Castillo.

No es tiempo de lamerse heridas (Pepe Mujica), es tiempo del apoyo sin reticencias ni mezquindades. Nunca el pueblo ha estado tan cerca del poder. Hay una responsabilidad moral de los partidos de izquierda peruana en ese apoyo; sin embargo, más allá de grupos, partidos o movimientos, la gran marejada popular envolverá al Perú entero y dará el triunfo definitivo al humilde maestro cajamarquino.

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