Los Judas de Nicolás y Cilia.

Por: Jon Kokura.

Se va desgranando el choclo y aparece el pus fétido de la más alta traición en el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores. No fue «un topo solitario» enquistado por la CIA en el gobierno de Maduro.

Es una red de traición al más alto nivel, sino, es imposible que los mariners yanquis hayan entrado a Caracas como pancho por su casa. Lo único que faltó fue que les pusieran una alfombra roja y les sirvieran cafecito mientras esposaban al Presidente de Venezuela y la Primera Dama.

Los cincuenta millones de dólares en monedas de plata fue tentación para los Judas venezolanos.

Pero hay mucho, mucho más. Cincuenta millones de dólares es una propina para la industria financiera y petrolera yanqui.

El mantener la marina de guerra en el mar Caribe para destruir supuestas «narco lanchas» les cuesta a los contribuyentes norteamericanos 160 mil dólares por minuto. Sí, 160 mil dólares por minuto.

Todo para que los imperios financieros judío sionistas Blackrock y Vanguard se queden con el petróleo de Venezuela. ¿O usted cree que el pueblo norteamericano se va a quedar con algo de todo esto?

Mientras millones de familias estadounidense en situación de calle, los llamados, «home less» se están cagando de frío. Porque mierda que está haciendo frío en América del Norte.

Todo fue oscuro la noche del 3 de enero en Caracas, desenchufaron los sistemas de defensa antiaérea y en el alerta crítica, los custodios de Nicolás Maduro y Cilia Flores ya habían sido asesinados.

En la jerga militar hay dos alertas; «alerta temprana» cuando las fuerzas hostiles están cruzando la frontera y «alerta crítica» cuando el enemigo está en el patio de tu casa.

Por eso el magnate anaranjado se jacta de sus «fuerzas especiales» diciendo que en sólo 47 segundos secuestraron a Nicolás Maduro y su esposa.

Orgulloso de sus rambos invasores, Donald Trump los comparó con los Powers Rangers, Brigada A y las Chicas Superpoderosas ¿serán así de buenos? Los afganos y los vietnamitas dicen que no.

Si usted un día decide asaltar un Banco, no se lo recomiendo, pero si lo hace y encuentra a los guardias dormidos, la alarma desconectada, las cámaras de seguridad apagadas, la caja fuerte abierta, fajos de billetes guardados en bolsas, y un Uber esperándolo en la puerta para huir rápido y furioso, no es que usted sea un asalta Bancos de la putamadre. Es que se la sirvieron en bandeja, así de simple amigo.

No fue un Judas el que vendió a Nicolás y Cilia. Fue una red de Judas.

No fueron cincuenta millones de dólares en monedas plata, es mucho, pero mucho más.

Igual, para los imperios financieros Blackrock y Vanguard cuando pagan a traidores, son sólo treinta monedas de plata.

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