Por: Carlos Caballero Alayo
Yo no temo a la muerte
sino al dolor de abandonar
este mundo sin haber construido
NADA
Esta es una de las muchas reflexiones que me enternecieron en lo profundo cuando leí Elogio a la señora del Manto Oscurecido. El profesor Juan Paredes Carbonell, autor de este poemario, ha muerto a sus 86 años.
Ahora nos toca llorar su muerte. Es inevitable. Cuando tuve el privilegio de comentar Elogio a la señora del Manto Oscurecido, señalé que la muerte es siempre triste, que no puede haber una pizca de un sentimiento contrario. Pero en la muerte encontramos el significado de la vida: Porque el profesor Paredes Carbonell sabía que un día levantaría las velas, le dio sentido a su vida, la vivió plena e intensamente. Amó, actuó, construyó. Dejó huella en este mundo. Nos enseñó a aceptar la muerte con la serenidad de haber cimentado y edificado mucho.

Estoy triste por la pérdida de un excelente profesor, de un gran amigo. Pero sosegado y feliz de reflexionar en todo lo aprendí de él. Por eso, no quiero llorar, sino rendirle mi más sincero homenaje, repasando los valores que su vida y sus enseñanzas han dejado en quienes tuvimos el honor de disfrutarlo como profesor, colega y amigo.
¡Profesor Juan Paredes Carbonell la eternidad es suya!
