En el siglo I a.C. el militar Marco Licino Craso se convirtió en uno de los hombres más poderosos de Roma al constituir el llamado Triunvirato junto a Cayo Julio César y a Cneo Pompeyo Magno. En el año 55 a.C., queriendo igualar las gestas y la fama de sus dos cogobernantes, Marco Licino Craso decidió invadir Partia (en el noroeste de la actual Irán) y marchó a la cabeza de 35 000 soldados.
A pesar de la imponente fuerza que comandaba y de que cargaba a sus espaldas años de experiencia militar y victorias contra toda clase de enemigos, Craso y sus tropas fueron rodeadas y masacradas por los guerreros partos en la batalla de Carras (53 a.C.). Las crónicas de la época afirman que murieron unos 20 000 soldados romanos (entre ellos el propio Craso) y otros 10 000 fueron hechos prisioneros y esclavizados. Aunque se cree que Marco Licino portaba el nombre de Craso porque tuvo algún antepasado especialmente corpulento que se ganó ese apodo, la estrepitosa derrota que el miembro más rico del Triunvirato sufrió en Carras hizo que la expresión Crassus Errare fuera irremediablemente asociada a su figura.

