Congresistas olvidar blindar delitos y actos corruptos

Por: Amaro Rodríguez S.

El caso del congresista Humberto Acuña sentenciado por la Tercera Sala de Apelaciones que preside el Juez Superior Reynerio Díaz Tarrillo, en segunda instancia confirmó la condena de tres años de prisión suspendida al referido congresista por cohecho activo genérico, quien perdería su curul y obliga al Congreso de la República a pronunciarse para evitar colisiones jurisdiccionales entre el Poder Judicial y Legislativo.

No es momento de avivar la denigrante costumbre parlamentaria del disuelto Congreso por blindar los delitos y la corrupción promovido por algunos legisladores, comprometiendo a integrantes de sus bancadas partidarias, obligados actuar de esa manera por tener “rabo de paja”. Felizmente el vocero de la bancada APP, Fernando Meléndez hizo público la decisión de su bancada, asegurando que respetará la decisión del Poder Judicial.

Hasta el cansancio con gran indignación del 90% de peruanos, soportó el sucio accionar de la mayoría jufiaprista para blindar a los presuntos responsables de actos de corrupción, permitiendo abiertamente continuar el robo de los recursos del Estado, pero fue la misma presión popular del pueblo peruano que obligó al Presidente de la República, disolver el nefasto Congreso.

México está dando al mundo una lección elemental de democracia, a propuesta del mismo Presidente se cumple el espíritu de la Ley para todos por igual, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador por su propia voluntad propuso al Congreso la reforma constitucional que data desde 1,857, para retirar el Fuero Presidencial, recién aprobado por la Cámara de Diputados y celebrado por el mandatario azteca, quien puede ser juzgado como cualquier ciudadano.

Los intereses nacionales y los intereses de más del 95% de la población exigen que en nuestra patria se eliminen las “vacas sagradas” respetadas, por jueces y fiscales corruptos. Hoy hay jueces y fiscales que exigen igualdad ante la Ley, sin inmunidades que pudieran blindar actos delictivos y la justicia peruana se aplique sin distinción alguna iniciando, una revolución de seda para fortalecer una verdadera democracia.

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