Al verse desprotegidos por el Estado, pobladores de Calipuy recurren a sus Santos Patrones para que los protejan de la pandemia.

“La fe es garantía de lo que se espera” y Calipuy es la mejor muestra, a través de la creencia en diversos milagros que son atribuidos a sus Santos Patrones: La Virgen Santa Catalina y El Señor de la Columna.

A una altitud de más de 2900 msnm, en Calipuy, se entremezclan las puyas más grandes del mundo con la mayor población de guanacos (especie en vías de extinción), preservados en el Santuario y Reserva Nacional de Calipuy respectivamente, y para realzar el panorama, un pueblo de fe inquebrantable que atribuye a las figuras  de sus Santos Patrones ubicadas a la entrada del pueblo el poder de librarlos de plagas, lepras y matanzas e incluso, de manera más cotidiana, hacerles llegar con bien a su destino, protegerlos ante accidentes y darles buena suerte en su largo caminar.

Historias que se repiten y reconstruyen de poblador en poblador, de padres a hijos, y que orgullosamente también se comparten con los visitantes:

“Hace muchos años la solidaridad del pueblo para con un anciano tuvo su recompensa. Llegó extenuado, con el rostro y las manos llenos de llagas, pidiendo agua y pan, traía muchos días sin comer. Algo recuperado contó que en los otros pueblos le negaron ayuda y lo trataron mal. Me han corrido con piedras y palos, cuentan, dijo el anciano, por eso he llegado buscando socorro hasta aquí, pero al divisar el pueblo, en una entrada (Toril), una dama, provista de un palo, no me ha dejado pasar, pero después de contarle mis pesares, finalmente me ha dejado pasar”, concluyen con voz misteriosa.

Finalmente relatan, que luego de la llegada del ancianito, una plaga desconocida dejó desiertos los campos de todos los pueblos cercanos, murieron muchos animales y plantas, pero Calipuy se libró de dicha plaga.

También comentan que cuando en el mundo entero se padecía de lepra, una señora que tenía la enfermedad llegó al pueblo pero en el Toril fue detenida por una dama (Virgen Santa Catalina, virgen del Toril) que tenía en su mano una espada, al no poder entrar dio la vuelta para ingresar por otra entrada, pero fue detenida por un anciano (señor de la Columna) quien también bloqueo su intento. Los Santos Patrones de Calipuy, salvaron a la población del temible mal.

Sucesos milagrosos de la década de los 80s, también son atribuidos a su Santa Patrona. Relata un poblador que en un lugar cercano al pueblo (cuyo nombre prefiere no revelar, por seguridad), “los terrucos” (movimiento subversivo que actuó por esos lugares), tenían todo listo para atacar al pueblo de Calipuy y convertirlo en su base militar; pero al llegar la noche algo misterioso ocurrió, ninguna linterna funcionaba y tampoco las armas se podían percutar. Esto habría atemorizado a los sediciosos que pospusieron y finalmente declinaron dicha incursión al pueblo de Calipuy.

Ahora, con la llegada de la pandemia del COVID-19 al Perú, los pobladores de Calipuy se habían organizado y colocado barricadas en el ingreso al pueblo para el control de ingreso y salida de las personas. Pero este control, fue retirado por recomendación de las autoridades que llegaron hasta el lugar. Entonces ante el desamparo que sienten hoy, al ritmo de cánticos y danzas se dirigieron hasta las entradas de su centro poblado, para pedir a sus Santos les protejan.

En un despliegue de tradición y fe inquebrantable, llega el “Quispe Condor”, abriendo el camino, se desplaza de un lugar a otro agitando los brazos con movimientos lentos y armoniosos, su rol es claro, él es el encargado de llevar las plegarias para entregarle a los dioses. Detrás suyo, con paso marcial, le siguen cuatro mujeres de la denominada “Marcha de la Baleadoras” (sólo cuatro esta vez pues es necesario respetar las medidas de aislamiento social)

Con voz potente, su capitana, la Sra. Mercedes Flores, interpreta una sentida melodía compuesta para la ocasión, que inicia directamente con la súplica de un pueblo entero: “Te rogamos ´Catalina, que no llegue la pandemia, te pido señor de la Columna cuida a tu pueblo de Calipuy, con tu ayuda y protección no llegará el coronavirus, oh Señor de la Columna, pide al Dios Divino que cuide a tus hijos, a tus hijos de Calipuy”.

A su turno la Sra. Clara Padilla va cantando, mientras marcha, una canción más íntima, un pedido de un hijo de Calipuy a su misericordiosa Madre, melodía titulada “Virgencita del Toril” que a la letra dice así: Desde Calipuy he venido a pedirte por tus hijos que están muy afligidos, con lágrimas en mis ojos te pido virgencita que tengas misericordia y cuides a tus hijos. Tus hijos están muy lejos, se desesperan por ti, porque ellos te veneran Virgencita Catalina.

Derrama tu misericordia Virgencita del Toril , te pido que resguardes con tu cerco de espinas grande guerrillera fuiste, que defendiste a tu pueblo, mujer valiente, eres. Gracias Virgencita . Cuida virgencita a mis hijos , a mis hermanos también, te pido de rodillas virgencita cuídalos también”.

Completa el protocolo el Sr. Diomedes Felipe que declama una poesía titulada “La Peña de Toril”:

Grandiosa peña de Toril

Que hermosa te veo en abril

En tu cara resplandece

Un bravo toro que no aparece

Peña encantadora

Llamaste a un toro con bravura

Perseguido por tu toreador

y a su lado su perro Zandor

El perro y el torero

están en tu pecho altanero,

vigilado por Santa Catalina,

Virgen piadosa y peregrina

A la Pampa de las Unquias

El toro a comer ha bajado

A tomar su agua en el Shiraque

Pero su perro de Hilario lo ha asustado.

Hilario Narváez siempre te mira

En todo momento él te admira 

más conocido como ´El Pachapampa´

Quiere bajarte hacia la pampa.

Jorge Zelada poblador del lugar manifiesta que esto un acto de “unión, cultura, creencias y mucha fortaleza, esta es la identidad de Calipuy, todos juntos venceremos esta pandemia y volveremos a empezar con la misma fuerza que nos caracteriza”

“En Calipuy, sabemos que La Virgen Catalina y El Señor de la Columna cuidará a cada familia en el lugar donde se encuentren”, remarca Zelada.

Como la fe mueve montañas y no deja de ser real, en estas circunstancias, con seguridad, los patrones de Calipuy van a volver a obrar sus milagros, de amparar y proteger a su pueblo.

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