Por: Percy J. Paredes Villarreal
Estamos a pocos días, en que nuevamente los peruanos iremos a las urnas a votar por una de las dos opciones políticas, que pasaron a segunda vuelta para estas elecciones presidenciales; esta disputada será entre la representante de la derecha Keiko Fujimori por “Fuerza Popular”, y de la izquierda, Roberto Sánchez que va con el símbolo de “Juntos por el Perú”. Uno de ellos será el triunfador de este 7 de junio del presente año.
La mayoría de las encuestadoras dan como favorita a la hija del dictador Fujimori, que es la cuarta vez que postula; pero la movilización social, el voto antikeiko y los diversos colectivos de “No a Keiko”, organizaciones sociales, gremios sindicales, algunos ex candidatos presidenciales se están sumando al candidato de la izquierda y los últimos dos que debates entre los/as asesores/as técnicos/as y los candidatos/as, han dado como ganador al candidato del sombrero, respaldando a Roberto Sánchez. Que ha podido capitalizar el sentimiento, la discriminación y la injustica cometido contra el ex presidente Pedro Castillo y los más de 50 hombres y mujeres de otras etnias, fueron asesinados por las “balas del ejército y de la policía”, ante las protestas que se dieron en el sur del país, cuando se dio un golpe parlamentario contra el ex presidente de la República.
Asimismo, se vienen realizando análisis cualitativo y cuantitativo sobre la coyuntura política electoral; algunos de ellos, se han dado dentro de un escenarios cuyo contexto en que nos encontramos esta expresado en los resultados políticos producto de los más de 30 años de neoliberalismo; agudizándose la situación en estos últimos 10 años como son: a) Inestabilidad política, b) Ingobernabilidad democrática, c) Concentración del poder del Estado en el legislativo acabando con el equilibrio de poderes, d) Presencia de un Estado Fallido, e) Crecimiento del crimen organizado, f) Presencia de la corrupción en las instituciones del Estado, g) Repartija de los Ministerios y de los Proyectos de Inversión Pública, h) Pacto mafioso entre los partidos políticos que se encuentran en el legislativo, que es sostenido por esta clase política, i) Cerca del 57% de los artículos de la Constitución Política del 1993 han sido modificado, etc.; teniendo como consecuencia el agotamiento del neoliberalismo que lo siguen sosteniendo y alargando su deceso.
Asimismo, en esta coyuntura electoral, vemos dos propuestas que se pueden centrar en el “continuismo” promovido por Keiko Fujimori que dice ”Gobernara como su padre” y “Poner orden”; y por el otro lado el “cambio”, que nos plantea Roberto Sánchez, basado en: a) La democratización del Estado, b) La recuperación de la participación ciudadana mediante los referéndums, c) El fortalecimiento del Estado y sus respectivas instituciones diversificando más presencia en diversos lugares y territorios del país, d) Equilibrio fiscal, e) Lucha frontal contra la corrupción y el crimen organizado, f) Fortalecer la economía social de mercado, etc..
En esta ocasión me propongo dar una mirada estructuralista y antropológica, respecto a la interpretación del proceso electoral, que está por culminar. Por lo que a continuación paso a desarrollarlo.
Resultados de la primera vuelta electoral presidenciales, entre el centralismo frente a la descentralización:
Los resultados en la primera vuelta se han visto reflejado en la representatividad territorial existente entre los candidatos que han pasado a la segunda vuelta tal es así que, por ejemplo, Fujimori logro ganar en 11 regiones, como: Ancash, Callao, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Pasco, Piura, Tumbes y Ucayali; y Roberto Sánchez, también gano en 11 regiones, como: Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Madre de Dios, Moquegua, Puno, San Martín. Mientras que López Aliaga lo hizo en Lima Metropolitana, Nieto en Arequipa, y Belmont en Tacna.
Eso ha significado que las regiones del norte y oriente han votado por Keiko; y el centro y sur, particularmente, le han dado el triunfo de “Juntos por el Perú”. Solamente López Aliaga se ha consolidado en la capital del País, Lima; pero lastimosamente no pudo superar a Roberto Sánchez. Por lo que, al culminar el proceso de sufragio y conforme iba avanzando el conteo por parte de la ONPE; El candidato de “Renovación Popular” no aceptaba su derrota generando caos, inestabilidad política, y cuestionamiento a los organismos electorales (ONPE y JNE), trayendo como consecuencia la renuncia del presidente de la ONPE.
Otro elemento importante a tomar en cuenta es el alto índice de votos viciados y nulos, como también aquellos que no fueron a votar; cuyo resultado es similares al proceso electoral anterior. Ya que, en esta primera vuelta electoral presidencial, del presente, se contabilizaron 92,766 actas de escrutinio; de las cuales el total de electores a nivel nacional e internacional fue de 27´167,745 que viene a ser el 100%, de las cuales el 26.194% no fueron a sufragar (es decir 7´157,687 personas); solamente votaron 20´167,745 electores, que llegaron a ser el 73.806%. A esta cantidad debemos descontarle el 11.766% (que vienen a ser 2´3732,895 electores) que votaron en blanco; mientras que 1´056,811 personas (que viene a ser el 5.240%) votaron viciado[1].
Por lo tanto, el total de votos válidos fue de 16´738,039, siendo la ganadora en esta primera vuelta Keiko Fujimori de “Fuerza Popular” con 2´877,678 votos válidos que fue de 17.181%; en segundo lugar lo ocupó Roberto Sánchez de “Juntos por el Perú” con 2´015,114 votos válidos que vienen a ser el 12.031%; seguido estuvo Rafael López Aliaga de “Renovación Popular” con 1´993,904 votos válidos llegando a obtener el 11.904%; en cuarto lugar lo ocupó Jorge Nieto de Partido “Buen Gobierno” con 1´837,517 votos válidos cuyo porcentaje fue del 10.971%; le siguió Ricardo Belmont del partido político “Obras” con 1´698,903 votos con el 10.143%; en sexto Lugar se ubicó Carlos Álvarez del partido político “País para Todos” con 1´326,717 votos válidos que le dan un 7.921%; en séptimo lugar lo ocupó Alfonso López Chao del partido político “Ahora Nación” con 1´221,273 de votos válidos obteniendo un porcentaje de 2.291%; y en el octavo lugar se ubicó Marisol Perez Tello, del partido “Primero la Gente”, con 571,170 de votos válidos, que llegó a 3.410%. El resto no pudo pasar la valla electoral del 5%.
Al margen de los resultados cuantitativos de votos, el acceso de Roberto Sánchez a segunda vuelta, ha sido una sorpresa para la derecha; ya que los cambios que el legislativo, con mayoría de esta, realizó al proceso electoral, como es la ampliación de participación de más partidos políticos para de esa manera diversificar los votos, cuyo objetivo fue evitar el ingreso de la izquierda a segunda vuelta. Perjudico a la derecha.
Debemos mencionar que “Juntos por el Perú”, ha obtenido triunfos en regiones donde existe alto índices de pobreza; además hay que mencionar que en el sur y en el centro del país; se mantiene regiones con trayectoria de luchas reivindicativas y en cierta forma se siente identificado con ideales de izquierda. A la vez, es la zona donde todavía siguen perdurando las etnias y lenguas nativas ancestrales.
Además, Roberto Sánchez, supo capitalizar el descontento de la población contra esta “Clase Política” con mayoría parlamentaria de la derecha; y también, el sentimiento sobre el golpe legislativo para derrocarlo y encarcelar a Pedro Castillo. Que además cuenta con el control de casi todas las instituciones del Estado, con la excepción del Poder Judicial.
La modificatoria a la composición del legislativo, a las normas electorales a su favor; su estrategia no le salió tan bien; porque creyeron que la disputa en la segunda vuelta iba a ser entre las derechas representado/a por Keiko Fujimori y López Aliaga. Pero no fue así, la ciudadanía le devolvió lo que hicieron contra Castillo y contra los más de 50 personas, perteneciente a diversas etnias del sur, que fueron asesinados y hasta la fecha claman justicia.
El Proceso Electoral Presidencial y la Discriminación contra los políticos mestizos anti establishment.
Cecilia Méndez en su libro “Violencia Fundacionales, ensayo sobre racismo, guerra y política”, nos describe de como estos temas han estado presente e inmerso en el país durante las diversas etapas de nuestra historia republicana. Particularmente, se centra en el tema de discriminación y racismo que sufrieron algunos presidentes de la República, que no fueron criollos; sino proveniente de sectores sociales indígenas, mestizos, y negros; también debemos incluir a gobernantes chinos y mestizos que llegaron a ocupar el máximo cargo del país.
Estos gobernantes, racialmente diferente a los blancos y criollos, que fueron los herederos del colonialismo y que continuaron controlando el Estado peruano; gobernaron para sostener una “Republica de Criollos” (ahora podemos hablar de una “República de mestizos”), que hasta la fecha se mantiene; a pesar de no pertenecer a este sector influenciado culturalmente por el occidente, sigue siendo predominante, convirtiéndose en implementadores de las políticas neoliberales y defensores acérrimos a un modelo de dominación colonial.
Podemos mencionar, por ejemplo, lo que describe la autora en su libro, en el cual hace mención de gobernantes que fueron indios como Santa Cruz, cuyos padres fueron una mujer indígena cusqueña y su padre un aimara boliviano; a pesar de ello, Santa Cruz llego a ser mariscal y fue un personaje muy preparado realizando estudios en Francia. Logró ser presidente del país, pero lastimosamente tuvo una fuerte oposición particularmente de los criollos liderado por Felipe Pardo y Aliaga, un criollo y poeta que escribía versos discriminatorios y racistas contra Santa Cruz; específicamente, sobre su origen y su familia, y en todo momento lo satirizaba con versos poéticos discriminatorio.
Otros ejemplos de racismo contra gobernantes, que menciona la autora, es contra Gamarra y Sánchez Cerro, que a pesar de pertenecer a la raza indígena y mulato; distinta a la clase dominante. Implementaron medidas políticas en favor de los criollos y posteriormente a la oligarquía peruana.
Debemos mencionar que desde los inicios de la República hasta la década de los 60 del siglo pasado, en que es derrocado Fernando Belaunde Terry por el “Chino” General de División del Ejército Peruano Juan Velasco Alvarado[2]; hubo más gobernantes blancos y criollos que de otra raza.
Las reformas estructurales implementadas por Velasco Alvarado, no se pudieron sostener debido a la fuerte oposición que tuvo desde la izquierda ortodoxa y dogmática, como también de la oligarquía y la traición que sufrió. A pesar de que les quito sus tierras a los “Dueños del Perú”[3]; logro modernizar el país, industrializando y trasladando a los hacendados al sistema financiero; fue derrocado por Morales Bermúdez, quién inicio el desmantelamiento de la reforma del estado y el retorno de la Oligarquía al poder.
La transición democrática iniciada con el Arq. Fernando Belaunde Terry, en su segundo gobierno, fue la recuperación del poder oligárquico, que tuvo un problema principal como: el surgimiento de la violencia terrorista y de la guerra sucia que vivió el país; donde decenas de miles de quechuas, mestizos, e indígenas, fueron asesinados producto del “Conflicto Armado”. Además, fue el inicio de una nueva crisis estructural, bajo el mandato del aprismo, que por muchos años anhelaba llegar al gobierno, y lo hizo, con Alan García, teniendo un gobierno desastroso.
La crisis de la Oligarquía peruana llega a fines de los 80 del siglo pasado, donde se jugaba la última carta, para mantenerse en el poder teniendo en el escritor peruano, y posterior premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa la última opción de seguir manteniéndose en el poder. Pero fueron sucumbidos, por un “Chino” descendiente de japoneses, que llegaron al Perú durante el siglo pasado, como mano de obra en las haciendas azucareras.
La derrota de la Oligarquía peruana, representada por Vargas Llosa en las elecciones presidenciales de los 90 del siglo pasado, fue el inicio de la nueva “República de los Mestizos”, que no sucumbió la estructura de la sociedad discriminadora; por el contrario, siguió fortaleciendo la cultura y política predominante. Porque las reformas del estado neoliberal implicaron: a) Reordenamiento del control y poder de la oligarquía nativa, b) Nacimiento de un nuevo poder económico al cual se le denomino emprendedores, c) Surgimiento de una nueva clase política mestiza y chola, d) Éxodo migratorio de peruanos y peruanas del campo a la ciudad, como hacia el extranjero, e) Defensa del Estado Neoliberal por una clase política mestiza, aculturada, dependiente, subordinada a los intereses de los Organismos Financieros Internacionales y los grupos de poder nacional e Internacional.
Esos cambios implicaron la implementación del neoliberalismo, el surgimiento de una nueva clase política más mestiza, el control del estado por parte de una derecha mestiza que ha diferencia del anterior, era menos ideologizada, más pragmática, más autoritaria, más corrupta y subordinada a los intereses del gran capital internacional.
Los últimos dos procesos electorales, hemos podido observar el predominio de la discriminación y racismo por parte de la derecha mestiza, contra sus oponentes mestizos provincianos; que no tan solo se da por su procedencia, también sus raíces ancestrales, su lengua o idioma. Es por ello, que los medios de comunicación de preferencia criolla, cuestionan y critican duramente a Castillo y Sánchez, que no tan solo son de oposición, también representan a ese gran sector de “Todas las Sangres”.
A pesar de esos cambios y modernización, sigue predominando la discriminación y racismo en el Perú. Pero con un predominio de los primeros migrantes y sus descendientes que han asumido un pensamiento colonial y que llegaron a las ciudades costeñas; contra los otros que comenzaron a viajar a las grandes capitales producto de la “guerra Interna”. Por lo tanto, la disputa electoral de estos últimos años se da entre los mestizos acriollados con los mestizos emergentes; entre los que defienden el neoliberalismo, la economía de mercado, contra los que quieren una economía social de mercado, sin oligopolios, ni monopolios, ni corrupción, una sociedad con una diversidad cultural e inclusiva.
La Democracia Formal Burguesa
Lo expresado por Miki Torres, candidato a la segunda presidencia por el Partido político de Keiko Fujimori, respecto al complot que armaron los partidos de derecha en el legislativo, los medios de comunicación y las instituciones tutelares del Estado, para defenestrar a Pedro Castillo de su cargo de presidente de la República; y que él también puso su granito de arena. A quedado demostrado que para la derecha no hay ni siquiera una pisca de respeto a la institucionalidad; y lo que hemos visto es convertir a la democracia en un instrumento que le permita tener el poder, control de las instituciones, generar corrupción y obtener ventajas económicas a su favor.
Esto se puede corroborar con la publicación de Jaime Bayli, en su libro titulado “Los Golpistas”, donde describe la alianza que existe entre: la Iglesia Católica, los grupos de poder económico y los militares, se confabularon para derrocar a Hugo Chavez y sacarlo de la presidencia.
Del mismo modo sucedió en nuestro país a finales de los 80 del siglo pasado, donde en aquella época había la revista “Oiga”, quién denunció el famoso “Plan Verde” elaborado por los militares, para implementar un modelo de desarrollo político y económico, al cual posteriormente se le denomino neoliberal. Siendo Fujimori uno de los implementadores en el Perú, gracias al respaldo que tuvo por parte de la Iglesia Católica, los empresarios y los militares.
De esa manera Fujimori, pudo hacer las reformas del Estado, tener el control absoluto de todas las instituciones públicas, y el respaldo de las Fuerzas Armadas, los Empresarios y la Iglesia Católica; para poder gobernar de manera autoritaria.
Desde la caída de Fujimori, y el triunfo de candidatos racial y culturalmente mestizo, con algunas excepciones; ha implicado el sostenimiento del modelo neoliberal, y la defensa acérrima de una República basado en una estructura colonial.
Por lo que, es normal para los grupos de poder político y económico, descendiente de migrantes provinciales y de la serranía, asumir posiciones discriminadora y racista, contra Pedro Castillo y Roberto Sánchez; que por ser provincianos y cholos, hayan sufrido durante su campaña electoral para la segunda vuelta, mensajes e insultos de esta naturaleza. A pesar de ello, la ciudadanía de a pie, que se considera “cholo/a”, “mestizo/a” y “provinciano/a”, lo sigue considerando como un representante igual que ellos/as.
Del mismo modo, Roberto Sánchez es un candidato que representa a “Todas las Sangres”, porque lleva como vicepresidentas a dos mujeres provenientes de las etnias aimara y quechua. Esto podría implicar que de ganar las elecciones presidenciales en esta segunda vuelta, tendremos un gobierno representado por las diversas culturas que estuvieron marginados e invisibilizados, durante la etapa republicana.
[1][1] Fuente: ONPE (Organismo Nacional de Proceso Electoral)
[2] Juan Velasco Alvarado, fue un militar piurano, con rasgos de mestizo con chino, generando una reforma estructural del Estado, acabando con la sociedad semifeudal y el servilismo.
[3] Tal como lo definió Carlos Malpica en su libro “Los Dueños del Perú”.
