Recibe golpes de derecha e izquierda se tambalea pero no cae
Por: Amaro Rodríguez S.
Sin desconocer la investidura democrática de Pedro Castillo Terrones, como Presidente constitucional del Perú, causa consternación la pérdida de respeto a la primera autoridad de la nación, el ralo liderazgo como mandatario, la enorme pérdida de su imagen, lo hace llegar a convertirse en una especie de muñeco porfiado, que recibe como piñata, golpes de derecha e izquierda, se tambalea por la pérdida de gobernabilidad pero no cae.
Los notorios desaciertos del Presidente que llegó al poder, con una aureola de gavilán socialista y comunista como lo tildó la oposición, en pocos meses por sus frecuentes torpes desaciertos, por rodearse de una gavilla de altos funcionarios, que resultaron ser unas utas, por declaraciones públicas a nivel internacional de ser un simple aprendiz de Presidente de la República, contribuyó a restar sus autoridad hoy, no solo está ajada, sino estrujada.
De presunto caudillo izquierdista y de supuestas amenazas de actuar como gavilán, hoy simplemente actúa como loro o mansa paloma, a nivel internacional Pedro Castillo no es considerado como Presidente izquierdista se queda “huacho” (sólo). Se perdió medio año, no se combatió la corrupción, lamentablemente hoy compartida por su régimen.
Si el presidente Castillo Terrones hubiera logrado poner tras las rejas por lo menos a un centenar de alcaldes a una media docena de gobernadores, congresistas y centenares de funcionarios públicos corruptos, en simultáneo hacer efectivo las cobranza de millonarias deudas a la SUNAT, se hubiera ganado el respeto y respaldo del pueblo peruano, sin cambiar la Constitución, que si es necesario.
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