Por Wilson Aranda Roncal ¡Murió el presidente! ¡Viva el dictador!, ¡Murió el dictador! ¡Viva el presidente! La reciente muerte de Alberto Fujimori evidenció la polarización que su polémica figura causaba, causa y causará por mucho tiempo en nuestro país. Y es que, así como marcadas son las posiciones antagónicas de quienes lo defienden y de quienes lo denuestan, igualmente fueron las decisiones políticas que tomó el exmandatario: o blanco o negro, sin matices, no había lugar para el tono gris. Justamente, ese pragmatismo con rasgos autoritarios y dictatoriales es lo…
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