Eugea, la prostituta a la que los hombres se entregaban sin importar que murieran

En la Antigüedad, los puertos griegos rebosaban de mujeres que se entregaban a los marineros a cambio de unas monedas para subsistir. Malolientes, sudorosos y con toda clase de apetitos, los hombres recién llegados de tierras lejanas buscaban relajarse y encontrar un alivio a la abstinencia de semanas o incluso meses. Sin embargo, los muelles no eran los únicos sitios donde podían hallar mujeres de todas las edades dispuestas a entregar su cuerpo por dinero. En los espacios públicos de las grandes metrópolis se les podía ver durante el día.…

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