No hay excusas. Hay que mantener las escuelas abiertas. Los niños no pueden esperar

Declaración de la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore

NUEVA YORK, 27 de enero de 2022 – “A medida que la variante ómicron de la COVID-19 sigue propagándose por todo el mundo, instamos a los gobiernos a que hagan todo lo posible para evitar que esta situación siga perturbando la educación de los niños.

“Para evitar una catástrofe educativa y conseguir que los niños vuelvan a aprender, UNICEF recomienda tomar las medidas siguientes:

“Mantener las escuelas abiertas. Se estima que el cierre total o parcial de las escuelas está afectando actualmente a 616 millones de niños. Sabemos que las medidas de mitigación permiten mantener las escuelas abiertas. También sabemos que las inversiones en materia de conectividad digital pueden ayudarnos a garantizar que ningún niño se quede atrás. Necesitamos tomar medidas audaces para que todos los niños puedan volver a la escuela. Esto incluye poner en marcha un apoyo integral centrado especialmente en los niños marginados de cada comunidad, que incluya clases de recuperación, apoyo a la salud mental y a la nutrición, protección y otros servicios clave.

“Vacunar inmediatamente a los maestros y al personal escolar. Los maestros y el personal escolar deben obtener un apoyo total y se les debe considerar una prioridad a la hora de recibir las vacunas contra la COVID-19, una vez que el personal sanitario de primera línea y las poblaciones de alto riesgo estén vacunados.

“UNICEF apoya la vacunación de los niños una vez que las vacunas estén disponibles para ellos y una vez que los grupos prioritarios estén totalmente protegidos. Sin embargo, no hay que hacer de la vacunación un prerrequisito para la escolarización presencial. Convertir la vacunación contra la COVID-19 en una condición para el acceso a la enseñanza presencial agrava el riesgo de negar a los niños el acceso a la educación y de aumentar las desigualdades. En consonancia con las recomendaciones de la OMS, UNICEF aconseja mantener las escuelas abiertas y garantizar que las estrategias de control de la COVID-19 que han puesto en marcha los países faciliten la participación de los niños en la educación y en otros aspectos de la vida social, incluso aunque los niños y adolescentes no estén vacunados.

“En condiciones de crisis siempre hay decisiones difíciles que obligan a hacer concesiones también difíciles, y nosotros somos conscientes de los desafíos sin precedentes que la pandemia de COVID-19 plantea a los sistemas escolares de todo el mundo. Pero es mucho lo que está en juego. Debemos hacer colectivamente todo lo que podamos para mantener a los niños en la escuela.”

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