Demócratas precarios

Por: Dante Hernández Prieto

Antropólogo*

Entramos al presente proceso electoral con la plena confianza en nuestras instituciones electorales, y todos los partidos políticos habilitados participaron sin poner en duda el desarrollo del mismo. Participar en la vida política de un país implica acatar las reglas de juego, entonces ¿por qué los reclamos de fraude cuando los resultados no te son favorables? a pesar de que el desarrollo del proceso electoral ha sido avalado por todos los organismos internacionales felicitaron y lo ponen como ejemplo democrático.

Aunque la historia nunca se repite, algo similar pasó en el vecino país de Chile en el año 1970, cuando asumió el poder el socialista Salvador Allende, quien ganó las elecciones apenas por 32,000 votos de diferencia. Si bien es cierto, Keiko es la cabeza visible de este intento de negar la voluntad popular y tras ella se han alineado todos los partidos de derecha ante el temor de un gobierno de Pedro Castillo, no a que realice un gobierno, sino que vaya contra los intereses de grupos de poder que ven en él un peligro para sus intereses.

Entonces poco les importa dinamitar la frágil democracia que dicen respetar y hemos construido en estas últimas dos décadas. Así, nuestra democracia está siendo puesta a prueba con este intento de demoler las instituciones electorales. El real problema no son las instituciones, sino los actores sociales y políticos que en determinados contextos tienen un comportamiento abiertamente antidemocrático, como lo dice Eduardo  Dargent en su libro demócratas precarios. Los dirigentes de derecha, si es que realmente lo son, no deberían avalar este ataque sin sentido a nuestra frágil democracia, sino que deberían apuntalar y vigilar que el nuevo Gobierno no se salga de ella.

Keiko está arrastrando a la derecha, que siempre se dijo democrática, a la cloaca al intento de golpe de Estado “golpe lento” como lo han denominado analistas internacionales, pero no pasarán. No estamos en los 70s, incluso EE.UU. reconoce la limpieza de las elecciones. Al final Castillo será proclamado presidente y deberá demostrar su talante democrático; siendo así ¿Cómo quedan los partidos que vienen demostrando todo lo contrario? Lo que queda claro es cuánto nos falta como sociedad aprender de otras realidades un modelo de democracia donde todos tengan las mismas oportunidades para gobernar, al margen de diferencias ideológicas y políticas que lo que deberían hacer es enriquecer el escenario y no dividir a la población. Como dijo Salvador Allende: “Más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre”.

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