A más de medio millar de kilómetros de Lima -569 exactamente-una legendaria y hermosa ciudad abre sus puertas, orladas de escudos virreynales y aires gentilicios. Es Trujillo, fundada por el conquistador Francisco Pizarro y con 420 años de vida.
Balcones de madera, artísticas ventanas de rejas, patios soleados, zaguanes con puertas de gruesos aldabones, son los testimonios que Trujillo guarda de época colonial, aún el turista puede apreciar la Casa Iturregui, donde funciona el actual Club Central, la Casa de los Marqueses de Herrera, la Casa de Los Condes de Aranda y la gran mansión de los Orbegoso.
La época de la Independencia encontró en los hombres de Trujillo a una verdadera pléya de héroes. Vibrantemente los hombres del norte proclamaron la Independencia del Perú antes que llegara el grito libertario de San Martín y la gesta de Simón Bolívar. El 29 de Diciembre de 1820 fue dado el grito de libertad. El monumento de ese nombre perenniza este patriótico gesto de los trujillanos.
La historia a consignado para el recuerdo, que fue el Intendente de esa ciudad, Marquéz de Torre Tagle, quien capitaneó el grito de libertad, reuniendo óbolos y soliviantando el espíritu de todos los trujillanos. San Martín, a su llegada al Perú, reconoció los servicios prestados por Trujillo a la sagrada causa de la libertad, en mérito de tal, el Libertador convirtió la Intendencia de Trujillo en Departamento y le confirió el título de “Ciudad Benemérita y Fidelísima de la Patria”.
Entre los lugares más importantes y destacados que ostenta la ciudad de Trujillo figuran sus iglesias, conventos y casas coloniales. Entre las iglesias son de mencionar la Iglesia Catedral, la Iglesia de San Agustín construída en 1558, la Iglesia de San Francisco eregida en 1619, la Iglesia de La Merced, el Convento del Carmen, levantado en 1742, la Iglesia se Santo Domingo, la parroquia de San Lorenzo, la Iglesia de Santa Ana, la Iglesia de Belén y el Convento de Santa Clara fundado en 1587. Aparte de las casas coloniales antes mencionadas, está la de don Carlos Larco Herrera, lujosa mansión donde el visitante puede hallar una gran variedad de objetos de arte pertenecientes a diversas culturas, tanto nacionales como extranjeras.
Los lugares fuera de la ciudad hacia los cuales convergen gran número de turistas que visitan Trujillo son las célebres ruinas de Chan Chan, reino de los Chimús; la Huaca del Sol y de La Luna, cerca de Moche; el gran Museo de Chiclín, el balneario de Las Delicias, el puerto de Huanchaco, el balneario de Buenos Aires y las grandes haciendas azucareras de “Cartavio” y “Casagrande”.
Otras regiones que el visitante de Trujillo puede realizar en estas tradicionales tierras son San Pedro de Lloc, donde murió el italiano investigador, naturalista, geógrafo, explorador, escritor y catedrático Antonio Raymondi, el Puerto de Pacasmayo; los Baños del Inca situado a quince minutos en auto desde la ciudad donde se puede apreciar la casa del Inca Atahualpa. Por el lado de Marañón, que sale desde Trujillo por el angosto del Valle de Moche se puede conocer Huamachuco y Cachicadán. Por el sur, el puerto de Salaverry y en dos horas de carro, se puede apreciar el adelanto fabril de un gran puerto: Chimbote.
Este es pues Trujillo, ciudad virreynal y de gran prosapia y linaje, donde aún perviven familias de rancios y distinguidos apellidos. Pueblo cuyo progreso industrial y agrícola tiene sus bases en el cultivo de inmensas llanuras de caña de azúcar.
De la Revista NIKKO-Revista Cultural, Gráfica e Informativa. Año: 1955, Junio – Julio
Vía: TRUJILLO DEL PERÚ – FUNDACIÓN, HISTORIA Y TRADICIÓN