Política de cada día

Por: Katty Martinez Rodas

Siempre escribo experiencias cercanas a mí, cotidianas, porque me parece importante analizar la cotidianeidad para criticar lo estructural. No es lo mismo salir de clases o del trabajo más de las 10 de la noche y tomar taxi siendo mujer, que siendo hombre. En el primer caso, con suerte llegas a casa; en el segundo, es algo rutinario. No es lo mismo haber tenido varias parejas sexuales siendo mujer, que siendo hombre. En la experiencia femenina te criticarán y juzgarán la mayor parte de veces; en la masculina, se cree normal y se justifica por las “hormonas”. Detrás de estas construcciones sociales hay casi siempre los mismos signos de estigmatización por género, machismo y capitalismo; y lamentablemente, según estos ejemplos, la falta de políticas públicas que garanticen nuestra seguridad o la educación sexual integral.

Casi en cada interacción diaria hay un discurso político y económico que nos han enseñado, desde  la compra del pan con la bolsa plástica que durará demasiado tiempo en nuestro planeta destruyendo ecosistemas enteros hasta si abriremos o seguiremos teniendo cuentas en un banco que paga impunemente a uno de los partidos más corruptos del país. Aunque conozco muchas personas que se niegan a debatir sobre política, la vida de todas y todos se rige en base a ella, queramos o no, militemos o no, sepamos o no.

Usar bicicleta como medio de transporte urbano en una ciudad donde no hay ciclovías es una forma de hacer política (hay veredas pintadas de verde que no cumplen con los requisitos técnicos para ser consideradas como tal). Trabajar de manera independiente, colaborando con negocios locales, ayudando a las pequeñas economías en vez de a las grandes marcas, es una forma de hacer política. Ser feminista y tratar de ser coherente entre lo que decimos y lo que hacemos, aún con equivocaciones y discrepancias, es una forma de hacer política.

Este sábado 23 de noviembre saldremos a las calles en la marcha “Juntas contra todas las violencias”, en conmemoración al 25 de noviembre, “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres” y todas las personas que asistan estarán haciendo política no partidaria a favor de los derechos de la mitad de la población peruana: las mujeres. Tomar la calle, arengar, organizar nuestra rabia y dolor (por todo a lo que tenemos que sobrevivir) también es una forma de política. Y no, no está mal no asistir a estos espacios, aunque sí les invito a pensar un poco más en las decisiones que hay un su vida diaria, y puedan ver los bolsillo de quienes están llenando, los intereses de quienes están velando y pregúntense si realmente eso es lo que quieren para su país, su comunidad o su hogar.

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