Erosión costera en la hora de la indignación

EROSION COSTERA [540 x 480]

Por Carlos A. Bocanegra García*

Con mucho estupor, indignación y sobre todo desaliento, vengo observando las actitudes y acciones ante el cuadro dantesco de destrucción del balneario de Huanchaco, Las Delicias y Víctor Larco. En los últimos días la atención se ha centrado en Huanchaco, donde la fuerza del mar ha dejado sin malecón a propios y extranjeros.

Hoy me pongo serio, porque estoy indignado. No es que esté en contra de los propietarios de restaurantes, hoteles y grandes viviendas ni en defensa de los más pobres ni en un intento de acabar con los gobernantes locales y regionales, es simplemente hablar de qué es justo y de lo qué no lo es.

Y no lo digo porque cuando paseamos por Huanchaco y en especial por El Boquerón, hay quienes ven la playa desde la ventana del hotel y degustan un tremendo ceviche en un buen restaurante mientras otros como los pescadores artesanales de “caballito de totora” tienen su camastro entre esteras y quincha y comen su “mococho” y las “lisas” o “pejerreyes”, pues las “chitas” y los “robalos” son para abastecer a los turistas.

Y no. No lo digo porque en el sector sur de las playas Las Delicias y Víctor Larco, estén atestados por pobladores que en gran mayoría invadieron el litoral y vivan en viviendas de esteras, con techos cubiertos de plástico con habitantes sin trabajo digno, buscando el pan aunque sea por una miseria, para luego tener que volver a su círculo vicioso. Porque si bien es cierto que acabamos todos en el mismo sitio, hasta que nos llega ese momento, la vida no es lo mismo para unos y otros, así como tampoco es lo mismo cuando la naturaleza descarga su furia tal como está sucediendo con la erosión costera en Trujillo que condena a todos a quedar sin playas. Mientras que para unos la emergencia significa proteger sus negocios, para otros es proteger su vida, los primeros tienen medios incluso para mudarse a otros lugares seguros sin mayor problema, mientras que los segundos no tienen ni medios ni lugar donde ir.

Y no. No lo digo porque cuando se trata de declarar en emergencia Huanchaco solo se trate de atender a quienes pagando sus impuestos como todos no tengan derecho a pedir apoyo, sino que no hay equidad en el trato, pues sabemos que los “totorales” se encuentran en emergencia no declarada hace más de 15 años y nadie los atiende (se han perdido más de 100 pozas) a pesar que el turismo y los beneficiarios viven de lo que llaman la cultura viva, pues sin humedales o totorales no habría la materia prima para los “caballitos de totora”. Entonces, de qué emergencia hablamos, para unos sí para otros no.

Y no. No lo digo porque esté en contra de colocar “arena” en El Boquerón para “recuperar playa” aunque sea temporal, sino que si eso es emergencia entonces por qué no se colocó arena en Las Delicias y Víctor Larco para ser coherentes, y lo que considero irracional es volver a colocar arena cuando la experiencia demostró que no resultó positivo en el año 2011 arrojándose literalmente 3 ó 5 millones de soles al mar.

No sé si los gobernantes saben lo que hacen, pero yo no puedo dejar de mostrar y expresar mi indignación, pues a la fecha se han gastado más de 30 millones soles en “obras” que no han solucionado el problema y que al contrario lo han empeorado. Este espectáculo sí que me da pena, pero no me voy a echar a llorar y ser derrotado, por el contrario no dejaré que los mal llamados políticos sigan mintiendo, aprovechándose de la desgracia continúen jugando con las esperanzas y expectativas de los ciudadanos y ciudadanas a las que se les ha arrebatado un bien público como son las playas. Está claro que la vida nunca fue justa, pero ahora está más lejos que nunca de serlo.

– Biólogo Pesquero UNT y fundador del Movimiento Ambiental Regional (MAR).

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