Por: Percy J. Paredes Villarreal
En la década de los 90 del siglo pasado, el sociólogo peruano Sinesio López publica su famoso libro denominado “Ciudadanos reales e imaginarios”, donde una de las hipótesis que plantea el autor es describir lo que significa ser ciudadano en el Perú, que va más allá del concepto de ser mayor de edad, ser una persona independiente para decidir sobre su futuro, y sufragar en los diversos procesos electorales. Podríamos afirmar que la gran mayoría de personas mantiene esa concepción tradicional y conservadora; ya que todavía no llegan a convertirse en ciudadanos en todo su esplendor y magnitud; por lo que el autor cuestiona, y nos propone entender la importancia y el valor que significa ser ciudadano en la sociedad.
Actualmente se acaba de culminar un proceso electoral subnacional, para elegir a las nuevas autoridades regionales y locales (Provincias y Distritos); donde encontramos una gran diferencia entre el concepto tradicional del ciudadano inmerso dentro de la democracia representativa que se limita a ser un espectador de lo que acontece en el territorio, convirtiéndose en un pragmático en la medida que sigue manteniendo esa cultura política tradicional, basado en “… apoyar a un candidato a cambio de algo en el presente o en el futuro; de ganar las elecciones locales, me tengo que beneficiar y sacar provecho”. De lo contrario: “convertirse en un ciudadano indiferente ante los problemas sociopolítico del territorio”, y/o practicar el abstencionismo.
Mientras que el concepto moderno de lo que significa ciudadanía, está vinculado con la democracia participativa, que está relacionado con: a) Participación ciudadana, b) Involucramiento en el proceso de desarrollo de su territorio, c) Observador y vigilante en la implementación de las políticas públicas, en la gestión pública, en los proyectos de inversión pública, d) Incidir en la rendición de cuentas a las autoridades ediles.
Por lo que, en esta oportunidad describo una decadencia y la involución de la cultura política en el país
Crisis de la democracia liberal y representativa:
Debemos mencionar que los dos últimos procesos electorales, realizado en el presente año, promovido por los organismos electorales, como: 1) Jurado Nacional de Elecciones (JNE); y 2) Organismo Nacional de Procesos Electorales (ONPE), han estado plagado de una serie de irregularidades; cuyos representantes de estos organismos electorales no han tenido la actitud correcta de defender la ley electoral que fue reformada constitucionalmente, aprobándose en el gobierno de Vizcarra.
Particularmente en este último proceso electoral regional y municipal, que acaba de culminar, se ha podido observar una serie de anomalías; por ejemplo: según la norma constitucional indica que está prohibido la reelección de alcaldes; lo cual no fue aceptado por algunas autoridades ediles en función. Ya que tuvieron que “patear el tablero, sacándole la vuelta a la norma”, desconociendo la “regla de juego” que te imponía la democracia formal; por lo que, renunciaron a su cargo de máxima autoridad, para volver a postular dentro de su propia organización política; pero ahora lo hacían como candidato a teniente alcalde, siendo admitido por el JNE; luego los competidores al “sillón municipal” renunciaron a su candidatura, teniendo que ser reemplazado por el primer regidor o teniente alcalde, convirtiéndose nuevamente candidato a la alcaldía, asumiendo la campaña como representante. Lo que se pudo observar es un juego o cambio de roles.
Eso se denomina reelección, y no está permitido. Por lo tanto, se pierde la legitimidad del proceso electoral; dejando al libre albedrio el proceso que ha demostrado la falta de respeto y defensa de la institucionalidad.
Lo interesante de este proceso, es el fortalecimiento del cacicazgo, donde la democracia interna, no existe. Por el contrario, lo que existe es una autocracia, donde el que lidera el partido es el que decide, y el resto se somete a lo que el opina. No existen otros lideres, por el contrario, se han convertido en su subordinado, o empleados.
Los derrotados de la última contienda electoral regional y municipal:
Los resultados de este último proceso electoral regional y municipal, han demostrado que los dos grandes perdedores en esta contienda han sido el partido de gobierno “Fuerza Popular” que no ha logrado obtener gobiernos locales importantes a nivel subnacional; lo cual demostraría que el triunfo electoral presidencial de Keiko Fujimori; supuestamente, lo dio el voto de peruanos en el extranjero, con cierta duda. Ya que, se ha denunciado una serie de irregularidades que se han dado en el proceso de balotaje, conteo de votos y remisión no oficial de las actas al país.
De igual manera, podemos decir que, durante la era neoliberal, las izquierdas y el progresismo que siempre van divididos en las elecciones subnacionales; cuyo bastión sigue siendo el sur en los procesos electorales generales; pero en las contiendas subnacionales, desaparece. Tal es así que, en esta últimas elecciones regional y municipal, de todas las regiones sureñas, solamente han podido ganar el gobierno regional, provincial y distrital del Cusco, arrasando a sus contrincantes superando el 35% de votaciones.
Debemos recordar que, en la década de los ochenta del siglo pasado, el sur fue bastión de la izquierda por mucho tiempo; particularmente desde los inicios de la transición democrática. Pero desde los 90 hacia adelante con la derrota política electoral de la oligarquía criolla, la implementación del modelo neoliberal en el país, mediante la aplicación de reformas estructurales, se dio inicio a una segunda República de lo que ahora denominamos mestizos, estas regiones sureñas comenzaron a estar en manos de la derecha.
Durante la era neoliberal, la derrota política de la izquierda en los procesos electorales a nivel regional y municipal se debió a cuatro factores sumamente importante que debemos mencionar, como fueron: a) La persecución y asesinatos contra dirigentes y autoridades ediles, por parte de Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas; b) El terruqueo a nivel subnacional, dirigido particularmente a políticos y candidatos de izquierda y progresista, por parte de postulantes afines a la derecha; c) La ausencia y visión de desarrollo local, de los gobiernos municipales que estuvieron en manos de la izquierda; y d) La ofensiva neoliberal, a través de la implementación de acciones extractivista, como opción para la modernización de los territorios.
Particularmente el último factor, está teniendo sus efectos, ya que propuesta neoliberal se va desgastando, y ahora el sur estaría siendo recuperado por la izquierda; iniciándose con el triunfo de Veronica Mendoza en el Cusco.
Elecciones subnacionales y el componente racial
El triunfo de Veronica Mendoza ha abierto heridas raciales y discriminadora, se pensaba que se había superado; particularmente contra mujeres de izquierda en regiones alejadas de la capital, específicamente en el sur del país; estos comentarios bochornosos y cuestionable, ha impactado de manera negativa en la derecha limeña y centralista, que todavía sigue teniendo ese pensamiento colonial, que lo tiene lastrado en sus venas e ideología; ya que tras los resultados electorales, inmediatamente han salido a pronunciarse discriminadoramente, contra la electa presidenta regional de la cultura inca; particularmente esas expresiones dadas estuvo dirigido por su condición de ser mujer y de izquierda.
Esas actitudes y discurso demuestran que los representantes del machismo y patriarcalismo de la derecha han salido a cuestionar a la población que ha votado por ella, tildándoles de un electorado que no tiene “oxígeno en el cerebro”, entre otros adjetivos peyorativos y discriminadores, que ha implicado una reacción rápida por parte de algunos sectores políticos, periodísticos, institucionales y colectivos de ciudadanos, que han rechazado esos comentarios racistas.
Estas opiniones vertidas por mestizos que han asumido una posición de derecha, cuyos padre provenientes de las regiones, que llegaron a la capital, son los que predominan política, económica y socioculturalmente; y cuyos hijos que nacieron y se criaron en la capital asumieron el pensamiento occidental, al cual Julio Cotler nos habla del predominio de la “Herencia Colonial”, que a pesar de contar con dos siglos, sigue existiendo y perdurando, pero con la diferencia de que son los mestizos los que han asimilado dicha herencia y lo utilizan hacia otros del mismo nivel cultural, en señal de dominación y superioridad sobre otras clases socioculturales y económicas, que los consideran inferiores.
Asimismo, en esta contienda electoral hemos podido identificar manifestaciones de reciprocidad o intercambio político, basado en: asistencialismo, clientelismo y populismo, cuyas prácticas se siguen manteniendo en las sociedades tradicionales y modernas, precapitalistas y capitalistas, que en muchos de los casos no vemos cambios estructurales profundos, muchos menos desarrollo que permitan el bienestar común y una mejora en la calidad de vida de la ciudadanía.
Las campañas electorales sin propuestas:
Este proceso electoral que acaba de culminar se ha concentrado más en campañas y movilización, reemplazando a los debates y presentación de propuestas que tienen los candidatos, para poder resolver los principales problemas que aquejan a la ciudadanía en sus respectivos territorios. Por lo tanto, la ciudadanía ha ido asumiendo compromisos con las personas, más no con la propuesta que debería tener el candidato; es decir, lo que podemos observar es la continuidad de la decadencia en la gestión pública local, donde los gobiernos locales, seguirán siendo conducido, dirigidos y administrados por políticos que carecen de visión de desarrollo; por el contrario seguirán siendo administradores de la crisis de los territorios.
Los espacios locales y su desesperanza en el desarrollo:
Es importante remontarnos a los inicios del neoliberalismo hasta la actualidad, donde el territorio ha pasado a convertirse en espacios de control y explotación desmesurada, por parte de grupos de poder ajenos al territorio, que articulado con las autoridades ediles, han desarrollado acciones políticas para mantener esa indiferencia social, económica, ecológica, ambiental y cultural; convirtiéndose cada sector en una isla, cuyos actores se han mostrado indiferente ante estos tipos de abusos. Y en la actualidad, existe una disputa por el control de estos espacios territoriales, con el “crimen organizado”.
Esas alianzas en el poder local han implicado alejarse de la visión de desarrollo local cuyo objetivo de trabajar por reducir la pobreza en el territorio, la erradicación de la violencia contra las mujeres, la igualdad de oportunidades de estas, el desarrollo económico local; asimismo, mejorar los servicios públicos de calidad, y la lucha frontal contra la corrupción y la inseguridad ciudadana; del mismo modo, trabajar por el fortalecimiento de los valores éticos y morales que son sumamente importantes en esta etapa de situación difícil; si es que queremos mantener una sociedad integral. Ha sido desterrado y reemplazado por el modelo de “piloto automático”, que nunca apostaba por el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida, dejando de lado las políticas de inclusión social.
Todavía seguimos viendo y observando que, en la política local, sigue predominando la disputa electoral, como un objetivo por el control del poder político y económico dentro de la jurisdicción; permitiéndole al grupo ganador tener un estatus y prestigio, administrando el gobierno local sin una visión de desarrollo hacia donde se quiere ir. Este grupo que llega al poder local mantiene una concepción tradicional de seguir siendo municipalidad y no convertirse en gobierno local; de practicar una gestión local basado en el oscurantismo de la información y los recursos, antes que practicar una gobernabilidad democrática, participativa y transparente.
Ya que, dentro de su lógica neoliberal, entiende que la población son clientes que deben recibir productos; no interesa que no sean de calidad; debido a que estas todavía no entienden lo que significa ser ciudadano, con deberes y derechos, y participativo. Por lo tanto, urge generar un empoderamiento, que permita la construcción y fortalecimiento de los espacios de diálogo y concertación con una visión de desarrollo a corto, mediano y largo plazo.
Podemos concluir con lo siguiente: a) Existe una nueva clase política que no son los descendientes de europeos y españoles, en su gran mayoría provienen del ande peruano, allí es donde proceden y que se ha aculturado, asumiendo posturas y posiciones raciales y discriminadoras; b) El neoliberalismo como modelo de desarrollo está en una situación decadente que no sabe por dónde conducirse, el grupo de poder que se alía al modelo tienen el criterio de mantenerse en el poder, sin un rumbo ni mucho menos una visión de desarrollo; c) Las elecciones nacionales y subnacionales, han demostrado que la democracia ha dejado de ser un valor y un principio fundamental en la vida de las personas, para convertirse en un instrumento de control, sometimiento y subordinación a los intereses de un determinado grupo económico, particularmente; d) El Perú vive momentos en el cual, la clase política ya no es una opción que sirve para resolver el problema, sino es parte del problema.