Crónica: “Su culpa”

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Escrito por: Estefani Rojas Velásquez (estudiante de Diseño Gráfico)

Ese Viernes que me recordaba una canción de Shakira, además de la estación calurosa, estaba curiosa y creía que me iban a mandar una lectura de los libros del curso de “Medios de la comunicación”. Rezaba en mi mente, esperanzada: “que sea de Umberto eco, Umberto eco”, pero… la voz de la profesora Jéssica rompió esa concentración al oír el título “la vaca”-pensé que me estaban devolviendo mi antiguo libro de ciencia y ambiente, es más, esos animales no me llaman la atención; recuerdo la primera vaca que vi llena de moscas; no era fea, pero el olor que emanaba me obligaba a estar bien lejos del animal, prefiero que me mande un felino, ellos son tan ágiles, misteriosos y astutos, con esos ojos hipnotizadores que te gritan “Peligro”; no obstante, tarea es tarea así que me resigné a protestar.

Anoté la siguiente explicación y me sorprendí cuando nos dio un ejemplo en particular de una antigua alumna suya. De todos los trabajos ese me llenó de una sensación insoportable, las ganas de llorar forzándome a no parpadear, esa chica me recordó mi estilo de narración el que creo he perdido. Trataba de taparme la cara con mi brazo a la izquierda, pero para mí se veía muy obvio que no quería ser vista. Al pasar al siguiente trabajo aproveche para distraerme con mis apuntes, en eso llegaron dos persona -una señora de cabellos rubios tirando para naranja y un profesor de bigote grisáceo, lo que más resaltaba, además de su voz algo baja- ellos nos hablaron de las practicas pre-profesionales, los dos informadores acabaron rápido, deduje que debió ser porque los grabe con mi celular; la profesora nos puso dos ejemplos más, lo último y salí del salón ya calmada luego de disculparme por llegar tarde.

Mi día siguió como siempre, salvo por la hora de compras con mamá, a quien le conté lo ocurrido y solo me dijo “muy sensible eres”, eso no ayudo mucho. Pasaron las horas y cuando menos me di cuenta por estar haciendo la tarea de manga recordé al ver mi correo que tenía que actualizar mi cuenta de intranet y de paso esto me ayudó a recordar la tarea. Dieron 11:40 en mi máquina. Busqué en el campus virtual, me alegró ver todos los temas subidos y sobre todo la lectura que debía leer y “cronitizar” para el próximo viernes. Coloqué mi música de Brave heart de Digimon en japonés y empecé la lectura luego de esperar que se descargara a mi laptop ahora versión Windows 10.

Con forme avanzaban mis ojos cada párrafo, no me interesó al principio, sobre todo en la visita a la familia pobre, yo ni muerta voy a ver esos lugares, no tienen nada que ver conmigo, además mis padres no me dejarían por miedo a que contraiga una enfermedad siendo tan delicada y miedosa para las inyecciones. Sin embargo, una parte llegó a intrigarme y a desconcertarme: que el maestro matara a la vaca ¿¡¿Por qué la mató?!! Me imaginé la voz de mi amiga amante de los animales. No me molesto por el hecho de que era querida por la familia, sino que era un ser vivo, inocente de tener que servir a esa familia, no tenía la culpa de los errores humanos, de esos que se quedan con la manera fácil y no ven más allá, como esta familia que creía no estar en la total pobreza.

Seguí buscando la respuesta, me sentía igual que el discípulo, la pregunta no me dejaría tranquila hasta averiguarlo, de pronto apareció la respuesta: sin la vaca ellos buscaron y encontraron una mejor forma para salir de la pobreza, me quede pensativa un buen rato, luego saque mi conclusión: me pregunto ¿Quién es mi vaca? ¿Sera un familiar? ¿Mi propia carrera? ¿Mi mejor amiga? ¿Mi personalidad cambiante? No culpo a mi signo zodiacal, ahora ¡Culpo a la vaca! Porque no puedo estar tranquila esta semana hasta averiguar su identidad. Podría ser mi carácter que es lo que me ha traído más problemas, no creo que sea así de sencillo atinarle a la primera. Seguro se está burlando de mí, esa malvada que me ha tapado los ojos con una venda negra, ahora envenenada de curiosidad. Es su culpa y quizá mía darme cuenta que entre a jugar “las escondidas”.

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