Aplicación de buenas prácticas otorga papas con alto valor para los consumidores peruanos

Agricultores aprenden en ECAs diferentes maneras para mejorar su producción.

El Ministerio de Agricultura y Riego – MINAGRI, a través del Servicio Nacional de Sanidad Agraria – SENASA, enseña a los agricultores de papa, durante las Escuelas de Campo (ECA), a aplicar las Buenas Prácticas de Producción e Higiene para ofrecer a los consumidores tubérculos sanos, tan requeridos por la gastronomía del Perú y el mundo.

Las sesiones se desarrollan cada año en comunidades altoandinas, donde se conservan las más de tres mil variedades de papa existentes en el Perú. En este espacio de aprendizaje los agricultores comparten experiencias, aplican e incorporan conocimientos en los campos y toman decisiones que replicarán en su comunidad y en cultivos de sus familiares, para quienes este tubérculo representa su principal fuente de ingresos económicos.

Acompañados por el SENASA, implementan las Buenas Prácticas Agrícolas en sus cultivos, son orientados en el uso de insumos agrícolas, manejo de suelos, evaluación de aguas para riego y almacenamiento, entre otros aspectos importantes que permiten mejorar la producción de miles de variedades de papas que disfrutan las familias del Perú y el mundo.

A los agricultores también se les brinda capacitación en cursos y días de campo, en zonas paperas de las regiones de Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, La Libertad, Pasco y Punto.

Los productores son responsables que los alimentos que llegan a la mesa de los consumidores sean sanos; por ello, el SENASA promueve el uso del control biológico en la cadena productiva de este cultivo, de tal forma que la aplicación de plaguicidas sea la última alternativa de control de plagas.

Para un adecuado procesamiento, a la fecha, el SENASA autorizó en el presente año a 45 establecimientos de procesamiento primario de papa en todo el país.

Recomendación

Los productores y comerciantes paperos deben evitar la siembra o comercialización de semillas de dudosa procedencia que podrían generar la aparición de problemas fitosanitarios que ocasionarían pérdidas importantes en campos y almacenes.

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