Volverán los becerriles y bartras

Yuri Castro

Por Yuri Castro

El disuelto Congreso de la República, sin duda, provocó náuseas desde su instalación.

Fue vómito tras vómito que causó ulceras a más de un peruano. Los mal llamados “padres de la patria” se esmeraron más de lo debido esta vez. Vimos desfilar, sin contemplación y por episodios, sus pobrezas mentales que arrojaban sus cebreros microscópicos.

Pero la exposición de estos especímenes políticos fue un ejercicio masoquista de parte los votantes. Y es que todo empezó en las urnas. Allí está el inicio de esta podredumbre que nos mantuvo cautivos a diario, una podredumbre que no se acaba con jalar de la pita para que esfume por el wáter.

Tras la caída del régimen fujimorista se creía que era el fin de este partido, pero no fue así. Volvieron, y con fuerza. Keiko Fujimori, la hija del dictador, estuvo a punto de descansar su corpulenta humanidad en el sillón presidencial. Sin embargo, tomó el poder del Congreso, y desde allí hizo lo quiso tras las sombras, hasta llegar a los extremos antes mencionados.
Pensar que ya nos hemos librado de esta pesadilla, es pecar de ingenuidad política. El renacer de estos zombis está a la vuelta de la esquina. Y es que los peruanos no aprendemos y tropezamos más de una vez con la misma piedra.

Mientras exista un táper de por medio en cada votación, la nefasta elección de nuestros representantes se repetirá. De allí que el cambio está en cada uno de nosotros, en las urnas, a la hora de la elección, caso contrario los becerrilles, mamanis, bartras y salaverrys estarán de regreso. Al fin y al cabo, cada uno de ellos es el fiel reflejo de nuestra sociedad.

Quizás no aparezcan, con rostro nuevo, en Fuerza Popular, pero sí en otros partidos políticos. Así que antes de abrir un táper, se debe pensar en el futuro de nuestro país y no en el momento.

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