VA A CAER

Por: Katty Martinez Rodas

Cuando una mujer nace no espera tener miedo de ser violada por su propio padre, peor aún que la familia trate de callar su denuncia y el Estado la ponga en lista de espera.  Cuando una niña va al jardín inicial no espera que los adultos digan que el niño que la molesta/ fastidia/ pega está “enamorado” de ella y le romanticen la violencia como muestra de amor. Camino al colegio o a comprar el pan ninguna mujer sale con la intención de ser acosada, hipersexualizada y sea vista como moneda de cambio. Al salir con amigos, una joven no espera ser drogada, que abusen sexualmente de ella y tener riesgo de un embarazo no deseado o alguna ETS, si es que sale viva de esa experiencia.

Puedo asegurar que ninguna mujer nace con las ganas de ser agredida, que ninguna va pidiendo que la violen, acosen, rompan huesos, maten o desaparezcan su cuerpo como si se tratara de basura. Pero cuando eso pasa y el Estado hace oídos sordos, entonces quizás saldremos a las calles, hagamos pintas, rayemos muros, paredes, estatuas, gritaremos hasta quedarnos sin voz, porque no deberíamos “pedir justicia” eso debería ser la norma, exigimos una vida plena en donde sobrevivir no sea una victoria. La pintura saldrá, los muros se lavarán, las paredes se pueden volver a hacer, pero nunca recuperaremos a nuestras amigas, hermanas, primas, vecinas y miles de desconocidas cuyas muertes estamos hartas de seguir sumando.

En México pasó, ellas llevan el dolor de más de mil muertas; y a muchos les importó más el patrimonio de su ciudad, que sus mismas ciudadanas. Perú no está lejos de vivir lo mismo, lo veo en la miradas de las tantas mujeres que hemos sufrido violencia y ya no somos capaces de reaccionar igual ante muestras de machismo, lo veo en el coraje de las madres que no tienen siquiera el cuerpo para enterrar a sus hijas, lo veo en las miles de redes de contención y apoyo que hemos tenido que crear para mujeres (niñas y adultas) violadas, lo veo en mi propio hartazgo. Estoy segura que el Patriarcado va a caer, quizás no les guste como queden las paredes, pero ya no lloraremos una muerta más, una mujer menos.

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