Todo queda para la fotografía

Por: Yuri Castro

Esta película la he visto más de veinte veces y, la verdad, ya cansa. La seguridad ciudadana hace agua en Trujillo. Casi todos los días, las calles de nuestra ciudad son marcadas a punta de sangre y plomo. Se desatan las alarmas y las autoridades locales, para tranquilizar a la población, como todos los años, convocan a una reunión descentralizada y se muestran preocupadas por la ola de violencia. Destinan (no se sabe cuánto) presupuesto para estos encuentros, pero estos solo sirven para la fotografía y muchos, como el del último viernes, se convierten en bochornos, en circos, donde, nunca faltan, que representantes de la sociedad civil le cantan sus verdades a los que están en la mesa de “honor”. Esta vez la piñata fue el congresista, Octavio Salazar Miranda, a quien le dijeron de todo y le reprocharon por no hacer nada cuando en su momento ostentó los cargos de jefe policial de La Libertad, Director Nacional de la Policía Nacional y ministro del Interior. Los petardos hacia él, desde luego, estaban justificados. Tres cargos, la sartén bajo el mango, y nada de nada.

¿Qué nos deja estas reuniones? La verdad que nada concreto. Se lucen con estadísticas del índice delictivo, encima muchas de ellas desactualizadas, pues en este último evento, el gobernador regional de La Libertad, Manuel Llempén Coronel, mostró cifras, entregadas por la PNP, solo de enero a mayo. 64 homicidios dijo, cuando a julio el número ha llegado a 81, según reportes periodísticos, los cuales resultan más confiables que los oficiales. Un muerto más, un muerto menos, que importa. Una reunión más o una reunión menos qué importa. Trujillo, igual, se sigue desangrando.

¿Alguien dijo una “marcha por la paz”? Sí, eso solo falta. Vamos Marcelo, hazte una. Eso vende, da votos, dicen. Mientras tanto, los empresarios, transportistas, tienen que resignarse a soportar todos los días al frente una pistola calibre 9 milímetros que los obliga a pagar, religiosamente, cupos mensuales. El hampa está mejor organizada que nuestras autoridades para eso. Actúan y ya. Trujillo ya es la ciudad de la furia desde hace mucho tiempo y no sabemos qué más nos espera. Dios nos proteja, pues las autoridades ya tienen quiénes lo hagan. Solo la foto es lo que queda.

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