Sin esperanzas suicidio saltar del sartén y caer en las brasas

Por: Amaro Rodríguez S.

Cuando a una persona pierde el horizonte de lucidez  por obnubilación de su conciencia,  pierde el rango de opciones para salir airoso de una grave situación problemática, que le impide  encontrar el  camino real para tomar decisiones y mantenerse conscientemente a flote,  en ese instante su opción se reduce a cero y surge la idea del suicidio, como última y única alternativa para una conciencia auto acorralada.

En  esas circunstancias  perdemos las esperanzas para superar situaciones adversas que nos tienen en el fondo y  desesperadamente buscamos salvavidas para no sentirnos ahogados, pero si  las esperanzas para vencer los lastres que nos hunden nos abandonan, y se diluyen, rompiéndose como globitos de jabón, entonces el suicidio es la solución.

La persona agobiada a mas no poder, sin esperanzas, estrecha tanto su espacio a  cero   su horizonte,  se encierra en  un minúsculo espacio, nos figuramos solo con capacidad  para un gran sartén donde se encuentra con abundante carbón ardiente alrededor, prácticamente está  perdido y perderá la vida, por el  excesivo calor  que amenaza achicharrarlo saltará del sartén pero cae en la ardientes brasas con el mismo final, un suicidio.

Pueden existir  múltiples motivaciones para deprimir a una persona y desequilibrar su estado emocional por situaciones altamente conflictivas, pero cuando hay personas de fe, con más precisión, personas con fe cristiana pueden superar una situación por mas adversa que fuere recuperando el principio de equilibrio que rige  la existencia universal y cósmica.

Un suicidio es casi un antónimo de una inmolación, que está precedido por causales de nobleza humana, que le da un gran valor moral donde resalta el honor, la dignidad humana dispuesta  por una conciencia limpia, lejos de la soberbia, que minimiza la causa de un suicidio, en cambio la humildad  y perdón en otras conciencias que se inmolan, los engrandece.

Para los cristianos con una fe que nos hace trascender, estamos obligados en nuestros trabajos y actividades cotidianas darle la necesaria dosis de servicio, por esa razón los servidores públicos y autoridades, en todos los niveles incluidos los parlamentarios deben desarrollar su labor con  espíritu de servicio y no supeditarlo al dinero, ni que sea de excusa para robar el dinero público.

Foto: Autor Jesús Rodriguez

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