¿Se puede medir el dolor?

Por: Katty Martinez Rodas

Hace poco escuché sobre cómo la violencia psicológica es la peor de las violencias, pues es invisibilizada, no hay golpes o heridas que certifiquen que pasó. Aunque sí estoy de acuerdo que son situaciones estigmatizadas, no creo que haya una violencia peor que la otra. ¿Se puede medir el dolor?

¿La niña acosada en el transporte público, a la que algún hombre le mostró los genitales o se sobó sobre ella, o peor aún, logró tocarla y manosear su cuerpo es menos víctima o su agresión es menos importante que la mujer a la que su esposo le dice todos los días que es una inútil y nunca le dará el divorcio o la tenencia de sus hijos?

Cuando una mujer es golpeada inevitablemente su familia también se ve agredida o señalada, no es solo la herida, moretones o ruptura de huesos lo que le recuerda que es una más en los índices de violencia, también los susurros a sus espaldas, el inmediato mutismo ante su presencia, las miradas de pena que dan a su madre, hermanas o amigos cercanos.

Dudo que alguien pueda cuantificar a ciencia cierta el dolor, la sensación de ultraje, la rabia e indignación de la violencia machista sobre las mujeres en todos sus casos y condiciones. Creo que es una falta total de empatía y respeto tratar de poner escalas a la violencia solo porque hay actos que no dejan marcas en el cuerpo, pero mellan la autoestima y las ganas de vivir.  El feminicidio es sin duda el acto más terrible en el que todos se fijan y escandalizan, y se olvida las condiciones de vida de millones de mujeres subyugadas a un sistema que no las oye, no las cuida, y que por el contrario es cómplice de su situación.

Los derechos humanos no tienen jerarquías, la violencia que tratan de prevenir tampoco las tienen.

Fuente: La Industria

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