La sociedad capitalista después de la cuarentena: ¿Es posible humanizarla?

Por: José Espinola
Si lo que se come y disfruta, es resultado del esfuerzo propio, nadie podría cuestionar los derechos de hacer con la riqueza adquirida lo que se venga en gana, por ejemplo: disfrutar de una copa de vino, del mejor pescado, la mejor carne y el mejor servicio. Pero hay gente que, innecesariamente, está publicando fotos (en las redes sociales), de los grandes banquetes que está engullendo. Ellos no han comprendido aún la necesidad de un poco de respeto por los que no tienen que comer, ni un techo para dormir. Los que hacen exhibición pública y descarada de tomar licor y a la vez, estirar la mano, esperando el apoyo de algún corazón solidario y/o el Estado, también resaltan su hipocresía con esos actos. Igual de grave es que policías, autoridades y funcionarios públicos de los diferentes niveles de gobierno estén robando, aprovechando para fines personales, el dinero que el Estado está gastando para enfrentar la crisis de salud pública que enfrentamos.
¿Porqué, surgen estos actos inmorales? ¿Porqué, tanta insensatez? ¿Porqué, tan poca empatía con el prójimo? Es muy evidente que estamos viviendo una tremenda crisis ética y estética, causada por el tremendo vacío espiritual que genera la civilización de nuestro tiempo, a la que algunos pensadores han llamado la civilización del espectáculo, donde predomina más la diversión y el morbo, antes que los contenidos de alto valor éticos y estéticos (que llenan el alma y permiten la convivencia más armoniosa y solidaria en sociedad). Antes, ese vacío lo llenaba la religión o la ilustración educativa (cultura general), pero hoy, esas opciones están desvaloradas.
Y no es que la religión haya desaparecido o su enfoque haya perdido valor, sino que las estrategias utilizadas para difundir su mensaje ético y estético no está calando en las mayorías, como antes sí lo hacía. Tampoco la ilustración educativa de nuestro tiempo está logrando democratizar la sensibilidad ética y estética: en este aspecto tenemos importantes avances democratizando la información, pero es muy poco lo ganado en formación ética y estética. Hoy los productos culturales y los medios de información están más orientados a divertir, antes que a formar (en el más elevado sentido del término) a sus lectores, oyentes o televidentes.
Algunos piensan que la crisis ética y estética es causa de liberalismo (al que han calificado como capitalismo salvaje), más por el contrario, creo que es por causa de un liberalismo incompleto y un capitalismo mal implementado, pues todos los grandes pensadores liberales como Fredric Hayek, Karl Popper, Adam Smit, Stuar Mil, Lugwing von Mises y otros, enseñaron que la libertad económica y política solo podría cumplir su función civilizadora, creadora de riqueza, empleo, defensora del individuo soberano, de la vigencia de la Ley y el respeto de los derechos humanos cuando la vida espiritual (léase ética y estética) de la sociedad sea intensa y mantenga viva e inspire una jerarquía de valores respetada y acatada por el cuerpo social.
En otras palabras, es necesario dotar a la sociedad y los ciudadanos de todo un sistema de valores y principios para que desde su interior puedan regularse logrando ciertas formas de honestidad, respeto y solidaridad con el prójimo y hacia la Ley. No hacerlo nos lleva al capitalismo salvaje que, no sin razón, algunos critican. Max Weber, también nos había dado una pista en torno a lo que señalamos, en su ensayo que trataba sobre el rol de la ética (religiosa en ese caso) y el desarrollo del capitalismo.
En suma, los autores señalados y la experiencia nos enseñan que sin ética y estética la acción social y la razón se vuelven instrumentales, un mero medio para alcanzar fines materiales. Dicho de otro modo, sin ética y estética la vida individual y la convivencia social es muy frívola, fuente de prácticas deshonestas y a veces delictivas, sin ningún tipo de freno moral.
Una de las mejores formas de afianzar la ética y la estética en la vida individual y social es intensificando la formación en humanidades en las diferentes instituciones educativas de todos los niveles y disciplinas. Sin embargo, ello no es suficiente, se necesita mayor inversión en formación de crítica cultural, en debate, en divulgación y participación ciudadana y otras actividades afines que faciliten una mejor acción comunicativa como lo señalaba Habermas. Desde luego que, el fortalecimiento de las instituciones, la promoción efectiva de reglas, el respeto al estado de derecho, la transparencia de la gestión pública y la defensa de la democracia no pueden ser aspectos olvidados, de ninguna manera.
Para terminar mi reflexión, quiero comentar que hace poco, el profesor e historiador Nelson Manrique escribió un artículo resaltando la necesidad de “no volver a la normalidad”, es decir, aquel esquema social predominantemente abusivo, injusto que ha materializado la vida y debilitado los valores esenciales. Estoy totalmente de acuerdo con él en este aspecto, pero también hay que tener en cuenta que no se trata de promover revoluciones o guerrillas armadas, pues es plenamente evidente que los ciudadanos con los que hay que emprender los cambios sociales que se avecinan, pese a ser los sobrevivientes de esta pandemia, son las mismas personas portadoras de nuestras virtudes y males éticos y estéticos que conforman la cultura peruana.
No obstante, la cuarentena ha generado condiciones sociales favorables para emprender importantes cambios. Todas las personas conscientes de ello, debemos apoyar con actitud crítica este proceso. El camino es largo, los resultados serán más notables en el mediano y largo plazo. Una señal de que estamos en buen camino será ver que se orienta una porción de la inversión pública y privada hacia el desarrollo y formación en ética y estética, además de reconocer los actos nobles como los que vienen haciendo todas las personas honestas que están sirviendo al país (médicos, policías, personal de limpieza, etc). Para todos ellos, mi agradecimiento y reconocimiento.
Escrito en la ciudad de Tacna, 29 /04/2020

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