Fabuloso Covid hace levantar la mirada hacia Dios y busca protección

Por: Amaro Rodríguez S.
Desde que uso las redes sociales por internet,  nunca antes había visto y leído cada día más y cuantiosos  mensajes de los usuarios, quienes en forma fabulosa como podría calificarlo,  levantan la mirada con fe hacia nuestro único Dios de quien nos viene la sabiduría, implorando a la omnipotencia divina protección para nuestra salud y la de nuestros seres queridos amenazados por el Covid-19.
Es alentador constatar el despertar de un aletargado espíritu cristiano y orientarse hacia esa sabiduría inconmensurable que rige la armonía del universo, desde lo más grande hasta lo más minúsculo, así como dirigirse a la Virgen María y espíritus beatificados para que intercedan ante el Señor,  protección para conservar  nuestra propia salud.
En estos momentos de inciertos presagios, tengamos fe en nuestro Dios, que muy pronto empezará la desescalada de los miles de casos del Covid 19,  fortalezcamos la solidaridad como dicen los evangelios en Sirácida capítulo 4, 1 “No niegues el pan al pobre, no hagas esperar al que te mira con ojos suplicantes”
En el evangelio de Isaías Cap,57,18 dice “Y yo vi su conducta.  Pero yo le devolveré su salud, le alentaré, lo sanaré y lo ayudaré a recuperarse. A los que están de duelo en el versículo 19 dice “Haré que brote la risa  en sus labios. Paz para el que está lejos y al que  está cerca dice Yavé. Si yo te voy a sanar”.
Con la ayuda del Señor continuemos enfrentando esta pandemia mundial. como dice el evangelio en Isaías 56, 1 “Actúen correctamente, hagan lo debido, pues mi salvación se viene acercando y mi justicia está pronto de aparecer”. No está permitido hacer el mal para obtener el bien, como el buscar nuestra felicidad a costa de la infelicidad de otra persona.
Finalmente abogamos por mantenernos firmes y solidarios en el trabajo de enfrentar al Covid 19 en el Perú, cumplamos con  lo que dice el evangelio de Lucas, 11,23 “El que no está conmigo, está contra mí y el  que no recoge conmigo, esparrama”. Por eso estamos contra los saboteadores y contra los infelices que se atreven en momentos  de vida, o muerte, robar la esperanza de vida de otros peruanos.  La sociedad no perdona, solo Dios lo puede perdonar o condenar.

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