Estamos a tiempo

Por: Katty Martinez Rodas

Hace una semana en un informe de todas las comisarías en la provincia de Trujillo nos revelaron que en el 2018 hubieron 7700 denuncias por violencia familiar; 3502, física; 3673, psicológica, 530, sexual y 195 por violencia económica o patrimonial. De enero a julio de este año, solo en Trujillo distrito ya se han realizado 295 denuncias solo por violencia intrafamiliar. Hace dos días una mujer fue asesinada delante de sus dos menores hijas a manos del padre de ellas. Los testigos dicen que salieron del auto en donde se encontraban y continuaron su discusión acalorada. Al final hubo dos muertos: la mujer asesinada a manos de su ex pareja y su victimario quien decidió suicidarse antes de enfrentar las consecuencias de sus acciones. Una vez más los medios locales llenaron sus titulares de sangre, y la población se encuentra dividida entre justificar el crimen (“qué habrá hecho para que él se enoje tanto”), compadecer al asesino por su supuesta depresión o sus lamentos por los niños que se suman a los más de 100 huérfanos a nivel nacional que dejan los feminicidios.

Como mujer duele que la cifra de mujeres víctimas de la violencia machista siga creciendo, como feminista sé que hay aún mucho trabajo por hacer, la prevención basada en la educación siempre será nuestra mejor herramienta. Qué terrible que los hombres sean limitados desde pequeños en la gestión de sus emociones  como signo de debilidad, no aprendan a aceptar un no, y de adultos cuando sus parejas no los quieren más o algo pasa se crean con el poder y derechos de arrebatar la vida ajena. Qué terrible que se le enseñe a una niña a normalizar actos violentos desde pequeñas con frases como “si te fastidia/jala el cabello/ molesta es porque le gustas”, y crecen pensando que el amor redimirá y hará cambiar a sus parejas. Tanto hombres como mujeres hemos sido criados romantizando el amor tóxico, ese que controla, cela y manipula, y que ya estamos cansadas de decir que eso no es amor, no es libertad, no es nada.

Podemos cambiar aún el panorama, disminuir la cifra de mujeres agredidas, buscar relaciones armoniosas, si es que recordamos historias como la de Aracely Reyes Chacón, Lidia Condori, Clorinda Bonifacio (o tantas mujeres asesinadas en el año) y aprendemos de ellas, en vez de esperar vivirla en alguien cercano y lamentarnos por no haber hecho algo a tiempo.

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