El peligro de los estereotipos

Por: Katty Martinez Rodas

Si una mujer asciende en su trabajo,  es porque se acostó con su jefe. Si un hombre usa polos o camisa rosada, fijo es ga . Las familias deben ser papá, mamá e hijos. Mujer que no jode es hombre. El hombre debe ganar más que la mujer. Las niñas pueden estudiar ballet, los niños no. Si una chica se operó el busto, ya tiene sugar daddy. Si un hombre no le gusta el fútbol es maricón.  Las lesbianas son ahombradas. Los gays son afeminados. Las mujeres y los hombres trans son aberraciones. Los curas son pedófilos. Si eres de izquierda eres terruco. Si estudiaste en la UCV eres apepista. Si estudias en instituciones privadas te pudres en plata.

Eso es sólo una muestra de los miles de estereotipos que los peruanos sabemos y usamos para catalogar a las personas, de esta manera jerarquizamos al resto y encontramos una posición para nosotros mismos. Los estereotipos no son mentiras, pero no son verdades absolutas y ese es el mayor problema, que no lo vemos así y tenemos la tendencia a generalizar.

Los estereotipos son malos, todos lo sabemos, pero inconscientemente (a veces) repetimos los mismos patrones y hasta los difundimos en memes e imágenes “graciosas”, y no somos conscientes de que solo estamos afianzando una idea que no suma, sino al contrario resta. Resta dignidad, resta autoestima, resta respeto. Pero por alguna extraña razón creemos que en pos de la risa y la ironía todo es válido.

Hacer apología a la violencia de género está penado,  difundir imágenes subversivas también, entonces ¿qué nos hace creer que difundir estereotipos así sea en memes, si está bien? ¿Tanto hemos adormecido nuestro cerebro que no somos capaces de cuestionarnos a nosotros mismos? Los estereotipos son una forma de discriminación, suavizada por la rutina en la que vivimos, pero eso no los hace menos peligrosos.

Entradas relacionadas

Deja un comentario