El desafío de los colegios profesionales durante y después de la pandemia

Por: José Espinola
Esta situación de la Pandemia me hace recordar a Andrés Avelino Cáceres cuando fácilmente podía convocar gente y seguir, pese a los fragores de la guerra, luchando. El pueblo, pese a ser el más golpeado por la situación y la crisis prefería ir al frente, poner todo lo que tenía y enfrentar al enemigo. Se apelaba a la necesidad de una patria nueva, un futuro diferente. Por su parte, los Prado, Piérola e Iglesias, tomaban decisiones en nombre de todos, sin que todos sepan de ellas, ni la pretensión de sus autores. Mientras el país no lograba concertar propuestas haciendo prevalecer el interés nacional, se formaban grupos políticos, que propiciaban (quizá sin ser tan conscientes), el enfrentamiento entre peruanos. No había una visión de país, no estaban claros los objetivos, no sabían concertar, preferían enfrentarse y matarse. Y el país se empobrecía pese a que tenía la oportunidad de seguir creciendo.
Algo similar nos está pasando, el gobierno de turno ha mandado a todos a sus casas, y toma decisiones con muy poca participación de las organizaciones existentes. La Confiep no es la única organización del país, pero al parecer, es la que tiene mayor poder de influencia y negociación, reflejándose los frutos de sus acuerdos en medidas legislativas que favorecen a sus agremiados. Y el resto de las organizaciones, como la CGTP, los colegios profesionales, los sindicatos, las asociaciones de mercados de abastos, los gremios de agricultores, etc: ¿acaso no pueden hacer prevalecer su voz? ¿Qué nos falta para lograr una agenda común por sectores productivos y sociales? ¿Acaso lo único que podemos hacer por nuestro país es estar en nuestras casas y contemplar las decisiones de los “iluminados” que están en el poder? ¿Solo de ellos pueden salir las mejores ideas de solución? No lo creo.
Nuestro país necesita soluciones, no solo reclamos, no solo denuncias. Nuestro país es nuestro, es decir de todos. Y todos deberíamos estar preocupados en aportar y equilibrar la balanza, ayudar que todos los peruanos seamos un solo puño. Nuestro trabajo como ciudadanos no es solo fiscalizar el buen uso de los fondos públicos. La Confiep no nos va a salvar. Podemos y tenemos que hacer algo más. Y los colegios profesionales pueden ser ese medio para canalizar propuestas técnicas, concretas y viables a problemas prácticos de cada sector, pues sus agremiados profesionales conocen sus sectores y están en contacto permanente son los agentes económicos que ahí operan.
Los colegios profesionales no deben ser organizaciones de aburguesados y burocracias. Los colegios profesionales deben estar pegados a la realidad, construir y hacer prevalecer agendas de cambio. Los colegios profesionales aquí tienen la oportunidad histórica de demostrar que pueden hacer más y eso, gestará un nuevo rol institucional en el futuro. No hacerlo es desperdiciar esta oportunidad. Varios municipios, gobiernos regionales y ministerios necesitan asesoramiento, pero no lo hacen por falta de presupuesto u otros factores que los limitan convocar a más profesionales. Apoyémoslos, sin interés lucrativo. No estamos en campaña, no es momento de lucrar como gremio, se trata de ayudar a normalizar y dirigir el país hacia un escenario donde todos volvamos a trabajar y dinamizar nuestra economía nacional.
Los colegios profesionales deben solicitar su participación obligatoria en los Comandos Covid- 19 de cada región, pero también inmiscuirse con propuestas en la conformación de agendas de reactivación económica y reformas políticas. Es decir, en cómo interpretar el país en esta realidad de la pandemia, y cómo hacer para poner a trabajar los sectores productivos y afianzando la democracia y el buen gobierno.
John Berger decía que mirar y pensar es escoger. En ese sentido, no escojamos el camino de dejar que otros hagan todo por nosotros, porque solo nos darán las sobras.
(Escrito el 21/04/2020, en la ciudad de Tacna, por José Espinola)

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