¿De qué sirven las botas en seguridad ciudadana?

Yuri Castro

Por Yuri Castro

“¿Si matamos a todos los ladrones, quedaríamos solo los buenos?”, le pregunta un hijo a su papá. Este le responde: “No hijo, solo quedaríamos los asesinos”. ¿Quién no ha deseado vengarse de esta manera contra los que hacen daño a la sociedad? Muchos, ¿verdad? Sin embargo, esa no es la solución. Aplicar el dicho popular: “Muerto el perro, se acaba la rabia”, no es muy recomendable en seguridad ciudadana.

La propuesta para que miembros del Ejército Peruano salgan a patrullar las calles va en esa dirección. Se ha señalado que su presencia sería algo disuasivo, pero estoy seguro que más de uno aplaudiría si es que a un soldado se le escapa un tiro y mata a un delincuente. Sin duda, teniendo en cuenta su preparación militar, eso podría ocurrir si es que, de aplicarse esta medida, todo sale de control.

Pero más allá de eso: ¿la salida del Ejército ayudaría a paliar la inseguridad? Sin duda que no. Lo que se observa más bien es una contradicción en la propuesta. En su presentación, en Lima, ante el Congreso de la República, el alcalde de Trujillo, Daniel Marcelo Jacinto, advirtió que desde enero a abril de este año se han registrado en la ciudad más de 40 crímenes, con lo cual se concluye que una persona es asesinada cada 72 horas en nuestras calles. Para dar un mayor peso a su pedido de sacar al Ejército a las calles y declarar en emergencia a Trujillo, el burgomaestre subrayó que la cifra puede superar al resto de años. “Al cierre del 2018, se reportaron 88 homicidios, y así como van las tendencias, terminaremos con cerca de 200 al término de este año”, advirtió.

Lo que hace y persiste la autoridad es en concentrarse en la cifra que, desde ya, es preocupante, pero no se fija en que tan positiva sería su propuesta para revertir estos resultados. Para empezar el Ejército no tiene capacidad investigadora. Si en Trujillo se están dando esa cantidad de muertos, la mayoría por ajuste entre organizaciones criminales, es porque la PNP no está haciendo bien su trabajo, es decir no se está investigando a profundidad para determinar de dónde los delincuentes sacan armas de fuego, quiénes les venden y cómo las consiguen. Tampoco se orientan las investigaciones a determinar quiénes son los autores de estos homicidios. Es decir, reina la impunidad y el Ejército, insistimos, no es la solución para ello. Es necesario mejorar el trabajo de investigación de la PNP.

Lo que se requiere, además, es que las acciones coercitivas vayan de la mano de acciones preventivas. La Hora Zanahoria que restringía el consumo de bebidas alcohólicas hasta cierto tiempo en los locales de diversión, es una buena alternativa, iniciativa que comentaremos más adelante. También es necesario poner en marcha un verdadero plan de seguridad ciudadana, con estrategias educativas. Sería bueno que los alcaldes hagan su trabajo y ayuden a la institución policial en sus acciones, por ejemplo, rescatando a los jóvenes y adolescentes que van por el camino de las drogas y son captadas por las organizaciones criminales. En Trujillo hay iniciativas de este tipo, impulsadas por personas particulares, a quienes el municipio o cualquier autoridad, harían bien en fomentar y replicar. De más está decir que el Callao fue declarado en emergencia y no se solucionó nada. A la enfermedad no se la combate matando al enfermo, sino curando el mal.

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