Abogamos por  una paz espiritual y material en navidad

Por: Amaro Rodríguez S.

Muy cerca a las 24 horas previas a la navidad, fecha en la que celebramos los que integramos el mundo cristiano,  la llegada a este mundo de Jesús de Nazareth, como el hijo de Dios hecho hombre, quien revolucionó al mundo declarando la igualdad social de los hombres en la tierra y dándonos a conocer un destino común, a nuestra muerte material, nada nos llevamos, porque de polvo somos y en polvo nos convertimos.

En horas prenavideñas recuerdo a mis padres que me dieron la primera educación, a mis hermanos, a mis compañeros de estudios, a mi primer maestro en una escuelita de mi  pueblo Poroto, ilustre chotano Gonzalo Fernández Gasco, asistí como “encargado”, en Trujillo, recuerdo a mi primera maestra de preparatoria, señorita Maruja Cobián, a mi compañero entre otros Quirino Vásquez Pita, en la escuelita fiscal 277 en la primera cuadra del jirón Unión, a Julio Díaz Villar en el primer grado de primarias en la escuela 2401 del jirón Independencia.

Luego por caprichosa decisión de mi padre quien quería ufanarse y para satisfacción mía, pese a nuestra modesta condición económica, quiso sentirse orgulloso de tener a su hijo, como el único porotino  estudiando en el mejor colegio de Trujillo que era el colegio Seminario, donde concluí los tres últimos años de primaria e integré  la promoción 1956 “Modelo” en secundaria.

Recuerdo al borde de estas navidades 2021 a los amigos compañeros de trabajo en el Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria, durante los años 1957-63, los dos primeros años en el Departamento de San Martín después en costa y sierra norteña simultáneamente estudiaba en la UNT. Después compartí mi labor profesional  en el CNI de Iquitos, en la Escuela Superior Pedagógico de Varones en Punchana-Iquitos en la UNAP donde laboré como  docente universitario y Director del Colegio de Aplicación.

También en Iquitos fundé el segundo colegio particular “César Vallejo”, el primero era el  San Agustín regentado por sacerdotes,  a colegas periodistas de Iquitos donde fui integrante de los fundadores de la Asociación Nacional de Periodistas junto a Lizandro Boluarte Sihue, en 1965 me inicié en prensa escrita, recuerdo a docentes de la GUE Casa Grande, de los Colegios Túpac Amaru en Florencia de Mora, los del colegio Francisco Lizarzaburo de El Porvenir y colegio Ricardo Palma.

Como periodista en Trujillo tuve acceso al Diario La Industria que tenía como Director al gran amigo Alfonso Campos Pérez, creo que fue el año 1975, en nuestra ciudad comparto la amistad con colegas de la Federación de Periodistas, del Club de Prensa, de la ANP, del Colegio de Periodistas que son tantos, quienes nos dan fortaleza y nos dicen que nunca estamos solos, pese a la pandemia y como sobrevivientes damos gracias Dios y siempre  digo que se haga su voluntad y no la mía.

En esta navidad siento el cariño de mis hijas, de mi esposa, hermanos y amistades para vivir una vida mejor. En momentos de navidad despojémonos e ambiciones desmedidas, que obligan atropellar derechos ajenos,  atentar contra la dignidad de otras  personas y tener presente, que el plano material es muy fugaz,  recordar que en el universo todo se vive en equilibrio, existe un efecto búmeran los buenos deseos, o malos deseos para otros, con pensamientos que son  energías positivas o negativas, causan favores o daños, pero retornan a las personas que las emiten en forma positiva o negativa según sea la intencionalidad. Seamos precavidos, no cometamos los mismos errores, un burro solo una vez tropieza con una piedra. Con la ayuda de Dios todos pasemos una bonita navidad en familia, un abrazo universal.

 

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